Categoría: De Naranja-Lima

Desconectados

Desconectados

La gente no sabe, pero los observo: quietos, en silencio, no escuchan, no hablan, no ven, casi que no sienten. Robots frente a una pantalla táctil con ojos vidriosos, resecos. Momentos de conexión que han pasado a ser parte del olvido. En algunas ocasiones los […]

Letras

Letras

Me preocupé por mirar el papel. Es que estaba desorientado y sentía la necesidad de buscar una mano amiga que me sacara de la angustia y liberara la opresión que sentía en el corazón. Note que no podría volver a escribir y creí que todos […]

La luna de rock

La luna de rock

Hace muchos más años de los que soy capaz de recordar, alguien se cruzó por el camino en el que andaba. En cuestiones de tiempo, su paso fue casi esporádico. Pero en su andar, dejó colgado en el techo de mi cueva una frase que en ese momento sentí tan irrelevante cómo imprecisa. La había escrito en lápiz, por lo que  el paso del tiempo casi la termina por borrar. 

Curiosidad que llevó a que leyera el papel.

Cómo les digo, la sumatoria de palabras no tenía ningún sentido real. De todas las  circunstancias de la vida ninguna le daba un fin pragmático al significado de la oración leída. Sin embargo quedó grabada en el sin sentido de una vida cotidiana.

Una cosa lleva a la otra. En el camino de la vida siguieron apareciendo pasajeros esporádicos.

Vívidos momentos particularmente especiales guardados bajo llaves que no muestro. Pasan imágenes de aquellos otros no tan buenos, que incluso quisiera nunca hubiesen existido.

Pero en la mezcla de sensaciones y circunstancias, escucho algo que se transforma y me atrapa…

De la música a la danza, me descubrí en el movimiento de tu espalda, de tus brazos extendidos al cielo, de tu pelo siempre al viento, de los colores que envolvían tu cuerpo y dejaban estela tras tu paso siguiendo el ritmo del viento. Había luz a través de tu mirada, había risas de escucharte siempre alada. Eras hada, eras siempre una caricia para el alma.

Cuando tu camino y el mío se encontraron, fue tan corto que creí que había pasado en un sueño; uno de esos lindos en los que aparecen las personas que uno ama. Diez años de distancia nos separan, y continúan los ecos de palabras conversadas, de canciones a los gritos cantadas, de secretos bien guardados, de tu voz llena de vida,  de tu mano amiga siempre a todos extendida, de tu vida con alas.

Amigas que llenan el espacio de miles, bastó tan solo una mirada para saber que serías eterna. Inmortal por lo menos en mi alma.

La voz de un teléfono que sonaba apagada por la angustia, me hizo saber que ya no estabas.

De un corazón achicharrado, saltaron lágrimas que inundaron  mi cuerpo y llegaron hasta el alma. Maldiciendo la distancia, no hubo consuelo en palabras.

Un nuevo año que comenzaba trayendo a la tristeza enjaulada.

Quise correr a abrazarte, quise que me envolvieras con tus alas.

Te rogué que volvieras, que no nos dejaras.

Una luz amarilla brillante marcó el espacio vacío que dejabas y subió hasta el cielo, donde te marchabas. La tierra se tiñó del rojo color de tus entrañas.

La luna de rock se sintió opacada, sin tu brillo de vida, sin la luz de tu mirada, sin la alegría de vida a la que nos tenías acostumbradas. Faltaba la energía de tu simple mirada.

Cómo en una máquina del tiempo, los años volvieron todavía mucho más atrás, y descolgué la frase en lápiz borroneada por el destino. Esa que de tanto repertirla ya la tenía tatuada en el alma. Entendí que había una razón, y recién ahora lo notaba. No era la sumatoria de vocales, era una oración que explicaba porqué vos ya no estabas.

“Los buenos mueren primero” ponía voz en las palabras. Con las rodillas en el suelo, arrugué el papel entre mis manos y las apoyé en el pecho. Y lloré tu partida y lloré tu ausencia, y me aferré al pedazo de vos que aún me quedaba.

A las fotos que aún guardo, a las letras en canciones cantadas que te hacen eco y no dejan que tu recuerdo parta.

Hoy entendí el verdadero significado, y finalmente entendí su verdad.

Aunque se que vuelas por los aires, maldigo al destino, maldigo no poder seguir escuchando tus palabras. Pero vuelas el vuelo de un hada. Se que estás en cada letra, de un tango que recuerda a una amada.

Amores que marcan el contorno del espíritu que te da forma; amores de amiga, amores de hermanas, amores de hijas, amores de amada. Amores de una luna que llora el rock de tus alas.

Frente al espejo

Frente al espejo

Hoy me levanté y me miré al espejo.  Veo que tengo manchas, veo que tengo arrugas.  Veo que en cada surco de mi rostro hay retos que tuve que sortear.  Veo intentos por salir adelante, por superarme. Veo que busqué hacer de cada obstáculo una […]

solteras…

solteras…

A veces es complicado recordar lo difícil que está el mercado de los “solos y solas”. Escuchar las quejas de las amigas y mover la cabeza asintiendo como dando a entender que comprendemos perfectamente lo que están sintiendo, es una imagen típica en charla de […]

Revolviendo las ganas

Revolviendo las ganas

Me pierdo en el recuerdo de emociones lejanas y tardías.
De correr fuerte empujando la vida.
De tacos altos y polleras cortas, 
corriendo y saltando, volviendo en redondo.
Dando pasos certeros y otros mas de costado, 
para no perder la costumbre de querer ir a todos lados.
Plantarse de lleno, hechando raíces
y descubrir que no era suelo correcto para querer expandirse.
Y volver a moverse… 
Siempre adelante,
con la conciencia en cualquier otra parte.
Adolescentes pasajes de besos salvajes, 
estrangulan el recuerdo, revuelven las llamas
que se apagan en el pecho y mueren de ganas de ponerse de pie para darle la espalda  a este terrible monstruo que se mueve en las entrañas y retrasa el momento de saltar hasta el cielo…
o trepar aún más alto…
Pretender ir aún más lejos.
Esquivando al miedo. 
Sin dolor…
sin tropiezos…
con el viento en la cara…
empujando la vida…
buscando ese norte…. 
encontrar la salida.
En los minutos finales de 39… quería decirte:

En los minutos finales de 39… quería decirte:

En mis últimos días de treinteañera quería decirte que: Pasamos la juventud pensando que estamos demasiado gordas o flacas, petisas o altas y pasan los años y nos vamos sumando complejos.  Mi mamá me dijo que los 35 años eran la edad en la que […]

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Soy hija adoptiva de tierras entrerrianas (en Argentina) y aunque hace demasiado tiempo que me fui, ese sigue siendo mi lugar en el mundo. Tuve una infancia diferente, mis padres se divorciaron cuando divorciarse no estaba de moda. Pero en medio del caos que significó […]

La foto que encontré en un cajón

La foto que encontré en un cajón

En la foto que encontré en el cajón, estás vos y vos, vos también… estamos todas.

Somos dos, tres… llegamos a diez, y un par más también.

En la foto que encontré en el cajón, veo a la infancia con una total cara de dormida. 

La inocencia absolutamente perdida. El deseo que nunca termine, está frustrado en un rincón alejado. 

La eterna niñez y adolescencia, en la foto que encontré en el cajón, se han marchado y ya no regresan.

Todos se han marchado, todos menos una, la memoria aún perdura…

veces la encontrás en ojos color de cielo, cachetes colorados, rizos perfectos. 

Morenaojoscafé. 

Alta, flaca, larga.

La Memoria es como vos quieras, se puede ver como vos la prefieras, suena como más te gusta, se muestra como sólo vos te la imaginas.

Está en el centro de tu alma, en la parte de tu cerebro más racional (o tal vez al revés).

A veces duele profundo, y otras te emociona al recordar.

Es ésta misma Memoria, quién te trae hoy acá.

Es la foto que encontré en mi cajón,  tiene una imagen de mi memoria de la infancia, de mi “Nunca Jamás”. 

Amigas de mi memoria que aún hoy, aunque con más años encima, son amigas de la realidad.

Amigas que están tan allá, que de la Cruz del Sur se pueden colgar, para no dejarme nunca en la oscuridad. 

Amigas de uniforme marrón de colegio de mojas, de risas con mariposas en la panza que no se pueden controlar, de secretos compartidos, de “Parejas Semanales”, de “Kaimancito”, de traiciones que nunca nos terminaron de golpear, de tormentas que nunca nos hicieron naufragar.

Más amigas de un nocturno Buenos Aires con salidas.

De psicoanálisis y charlas de vida, de existencialismo y heridas.  

Le miro la cara a mi memoria. porque a pesar de la distancia siempre me invita a volar. A galopar sobre Pampero, me lleva por donde yo ya se que irá.

Están todas, ninguna puede faltar, es como una cita: tienen que estar acá.

Mi cabeza: un collage.  Una por una, miles de imágenes sonidos y colores, que pasan tan rápido, tan fuerte, tan nítidas, tan iguales. 

Están tan presentes, aunque en la distancia casi no las vea, de alguna u otra forma todas andan por acá.

Las veo a cada una. 

Tan especiales.

Cada cuál, cada una, tan especiales, tan personales, irremplazables, tan iguales a ninguna.

Nos escribimos, nos enojamos, nos miramos, nos juzgamos, nos sentimos, lloramos, nos aburrimos, nos mentimos, comprendimos, nos redescubrimos, nos escuchamos, nos multiplicamos, admiramos, entendimos, nos enfermamos, nos extrañamos, nos tocamos, nos perdonamos, nos casamos, nos divertimos, nos acompañamos, nos separamos, nos mantuvimos latentes…. ¡La verdad es que crecimos pero cuánto nos hemos reído!

En la foto que encontré en el cajón están mis amigas, las de siempre, las mismas, las que amo, las que admiro, las que extraño, las que busco…. Son ustedes a las que necesito.

En mi Memoria, perduran… infinitas….

En la foto que encontré en el cajón están ustedes. La voy a volver a guardar por siempre. 

 

… de amor

… de amor

Cuando a las lágrimas sin consuelo las acompañe el silencio y ese corazón alarmado se apresure en el pecho. Cuando el temor de no hallar la luz en su mirada oscurezca el día y el dolor paralizante cale los huesos llevándose la alegría.   Cuando […]