De este mundo y un poquito más allá

Etiqueta: Sofi Zermoglio

Jurassic World: El “ride” más esperado del verano

Jurassic World: El “ride” más esperado del verano

¡Es oficial: Abrió la mega atracción “Jurassic World—The Ride”! Para ustedes, los amantes de la adrenalina, espero que estén preparados para ¡gritar y reír sin parar! La nueva atracción de “Jurassic World” de Universal Studios Hollywood ya empezó a llenar de mariposas las panzas de […]

Frente al espejo

Frente al espejo

Hoy me levanté y me miré al espejo.  Veo que tengo manchas, veo que tengo arrugas.  Veo que en cada surco de mi rostro hay retos que tuve que sortear.  Veo intentos por salir adelante, por superarme. Veo que busqué hacer de cada obstáculo una […]

Samanta Schweblin e Isabel Allende ¡corré a conseguir estas joyitas!

Samanta Schweblin e Isabel Allende ¡corré a conseguir estas joyitas!

Tres libros captaron mi atención en los últimos dos meses.

Importa la cantidad y el tiempo porque justamente estoy viviendo uno de esos momentos en la vida en la que cada segundo cuenta y mucho.

Ser mamá de un bebé no es tarea fácil porque la casa entera tiene que volver a reacomodar tiempos y logísticas, por lo que leer no es una actividad primordial en la dinámica. El tema es que la lectura es tarea primordial en mí dinámica personal.

Siempre digo y repito que no sé vivir sin un libro entre mis manos y es real.

Conocer a Samanta Schweblin ha sido una especie de revelación. “Kentukis” me encantó, me dejó varios días pensando. Hizo que sean más profundos aún mis cuestionamientos acerca de la vida moderna de la mano de las redes sociales. Fuerte.

Después desde mi adorada Argentina llegó volando un libro de la misma autora pero con otra perspectiva y fue un ¡BOON!. Me aniquiló. “Distancia de rescate” me voló la cabeza.

«Yo siempre pienso en el peor de los casos. Ahora mismo estoy calculando cuánto tardaría en salir corriendo del coche y llegar hasta Nina si ella corriera de pronto hasta la pileta y se tirara. Lo llamo “distancia de rescate”, así llamo a esa distancia variable que me separa de mí hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería.»

No sé si les ha pasado que hay ciertos libros, cortitos, a veces los buenos escritores no necesitan escribir hojas y hojas y cientos de hojas, que dejan una marca eterna en el alma.

En 124 páginas que más me han marcado profundo y no hay nada más maravilloso que cuando un libro logra hacerte eso. Tengo ejemplos como Pedro Páramo, Las batallas en el desierto, También esto pasará, El tunel, Divertimento… por nombrar algunos que me estoy acordando mientras escribo. Bueno, ahora, a esa lista de clásicos que amo, he sumado esta maravilla. Como escritora que me planteo esperar algún día llegar a ser, me gustaría preguntarle a Samanta: ¿Cómo has sido capaz de escribir semejante belleza? 

Después vino nuevamente Isabel Allende. Voy a ser sincera, pero dudé en leerlo, en darle una oportunidad sin saber de otras personas si valía la pena o no leerlo, porque con la mano en el corazón, no disfruté “Más allá del invierno”. Puedo decirlo porque no todos pensamos igual de todos los libros y no tienen que gustarnos a todos por igual. En “Más allá… yo sentí que la autora estaba apurada. Qué se yo, son gustos. Pero lo tomé en mis manos y lo hice, me sumergí en ese relato maravilloso que solamente ella es capaz de lograr (todos los libros merecen una oportunidad).

Volvió Isabel para mí. Volvió a lograr eso maravilloso que es no poder dejar de leer. Es tan claro en las imágenes que iban llegando de cada página, de cada renglón.

Amé “Largo pétalo de mar” como amo los relatos históricos. Esa mezcla de sucesos reales y la familia en el medio. Eso que pasa, es lo que pasó y que seguirá pasando que es la fuerza intrínseca del ser humano por sobrevivir pero también de la familia por permanecer unida. Esas familias que se han construido con bases inquebrantables y que perduran así pasen 50 años sin un abrazo o una mesa servida.

Seguíme!
error
Avocado o palta… Los beneficios de consumirla

Avocado o palta… Los beneficios de consumirla

Desterrado durante mucho tiempo de nuestra dieta por su fama de calórico, en realidad este fruto aporta lípidos saludables, micronutrientes y fibra. •Lo que le ocurre a tu cuerpo cuando consumes aguacates ? o paltas o avocado •En tu cintura: los ácidos grasos monoinsaturados que […]

Descubriendo a Erika Sanchez: “Yo no soy tu hija perfecta hija mexicana”

Descubriendo a Erika Sanchez: “Yo no soy tu hija perfecta hija mexicana”

Leí el título y pensé: “yo no soy mexicana”. Igual le perdí el miedo a lo desconocido y me animé a sumergirme en sus letras… Ahora me digo: “Yo no soy tu perfecta hija”, porque la historia que entrelaza los renglones no tiene que ver […]

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Soy hija adoptiva de tierras entrerrianas (en Argentina) y aunque hace demasiado tiempo que me fui, ese sigue siendo mi lugar en el mundo.

Tuve una infancia diferente, mis padres se divorciaron cuando divorciarse no estaba de moda. Pero en medio del caos que significó para mí ser la “diferente”, tuve a mi lado dos seres humanos maravillosos que me acompañaron, me educaron y me ayudaron a atravesar el mal trago.
Dos mujeres que me enseñaron a pararme frente a la vida con la frente en alto.
Dos mujeres.
Dos razones por las que hoy me sigo sintiendo absolutamente afortunada: Mi mamá y mi abuela.
Hay una canción de Facundo Saravia que dice que uno valora las cosas cuando las suele perder, y que cuando las tiene a mano nunca las sabe tener.
Cuando vivían, las amé. Les agradecí como me fue posible.
Fueron mi alivio, mis compañeras, mi rayo de sol en las tormentas, pero cuando se fueron me di cuenta que lo que habían hecho en mí era todavía aún más grande y fuerte de lo que podía imaginar.
Mi abuela: ella construyó para mí un nido, un refugio.
Mi tiempo con ella fue mágico. Mi tiempo con ella fue realismo mágico.
Mi abuela fue libros y cuentos y lápices y hojas y cuadernos. Muchas de las cosas que hoy me hacen feliz las aprendí de ella.
Por ejemplo escuchar folkclore y cocinar. Ella me demostró todo el amor que se transmite en cada mesa servida en familia. El tiempo en la cocina no es tiempo perdido cuando se preparan los alimentos para las personas que amamos. Pero definitivamente su mayor legado fue la pasión por los libros y la oportunidad que me dan las letras de expresarme.
Mis primeras historias, los mundos fabulosos que conocí a través de esos primeros libros que parecían interminables fueron de su biblioteca. Ella también me enseñó a recitar poesías, a escribir obras de teatro que después representaba con mis primos en eventos familiares.
Como ella escribía el diario de su vida, fue el ejemplo por el que yo comencé a escribir los míos.
Mi abuela me mostró que los libros son capaces de abrir universos paralelos, que podes viajar a donde quieras y vivir vidas que tal vez en la realidad no te animas a vivir. Y esas letras me dieron alas de libertad en momentos complicados.
Así que Aquella que soy, también es mi adorada, inmensa e inolvidable abuela Lita.
Y de la maravilla de abuela que tuve, nació un ser de luz cariñosa y atenta, la más dulce y buena mujer, la que me dio la vida.
Mi mamá fue el ejemplo de una mujer con agallas. Con ella entendí que eso del “sexo débil” no tiene nada que ver con el género femenino. 
Mi mamá no titubeó en ponerme límites incluso por sobre mis enojos y reproches de adolescente inquieta. Una vez me dijo que ella no quería ser mi amiga.
¿Se imaginan?. ¿Cómo no iba a querer ser mi amiga?
Era mucho mejor ser amigas que ser madre e hija.
Me dijo: “no vamos a ser amigas, no necesito ser tu amiga. Yo soy tu mamá”
Ella me dijo que el rol que ella tenía que cumplir era mucho más difícil, con más responsabilidades y mucho más importante.
Ella era mi mamá.
Y en ese rol de madre que tan bien supo cumplir, siempre estuvo para alentarme, para levantarme en mis caídas, para ponerme límites y enseñarme a ponerlos, para darme su mano, para guiarme.
Ella me hizo entender que ante cualquier adversidad yo tenía en ella la persona en la que siempre podía confiar. No importaba cuán inmensa hubiese mi metida de pata, ella estaba ahí para hacerme cargo del error.
Por eso Aquella que soy es el legado de estas dos mujeres inmensas.
Pero también hubo un abuelo. También hubo un hombre que mandó a hacer un monumento a la madre que hoy sigue firme en la plaza principal de la ciudad e la que crecí, junto frente a la puerta de la municipalidad.
Un hombre que incluso cuando el rol de la mujer no era tenido en cuenta, él se animó a darles un lugar, un reconocimiento.
Inclusión mucho antes de entender lo que era, de que se hable de los derechos de las mujeres. Mi abuelo nunca dudó del lugar inmenso que ocupaba mi abuela, cómo cuestionarlo, si mi abuela era el corazón y mi abuelo era el alma.
Un hombre que dejó con su ejemplo de respeto e inclusión una familia a la que amo y a la que orgullosamente pertenezco. Por lo que Aquella que soy también son los hombres que rompieron barreras, que alzaron su voz, que educaron con el ejemplo.
Hombres de bien que afortunadamente he ido encontrando por el camino que transito muchos otros como mi abuelo.
Cuando conocí a Laura, mi talentosa compañera en este proyecto. Yo no la estaba buscando, pero apareció. Así como aparecen en la vida los buenos amigos. Yo necesitaba una ilustradora para un proyecto infantil, ella trabajaba en un mural en Wynwood.
Su arte, sus creaciones, su casa llena de dibujos, su pasión por lo que hace y lo que hizo, su familia, su energía, todo en ella hizo que fuese de esas personas que cuando las conoces no las puedas dejar ir.
Sofi Zermoglio Laura Barroetaveña Photo: Martín Inchauspe

 

Así nació este proyecto, tomando mates y hablando del nuevo rol de la mujer en esta sociedad.
Hablando de las cargas, del peso, de la cantidad de cosas sin sentido que vamos metiendo en nuestras mochilas invisibles y después nos podemos dar un solo paso de lo pesadas que están.
Hablando de la mujer que trabaja, la que es empleada, la profesional, o la que lucha por mantenerse sin un jefe, todas queremos y necesitamos ganar dinero para mantenernos, para ser exitosas y además:
hay que tener pareja
hay que tener hijos
hay que tener familia
¿Y si lo que queremos no tiene nada que ver con lo que la gente quiere o lo que la sociedad dice que es lo correcto o lo que debo hacer?
Y si lo que quiero es sentirme realizada profesionalmente y no tengo lugar para familia e  hijos, ¿esta mal?
Y si tenemos familia y hay que ocuparse de la casa, los hijos, el marido, la comida, el perro, el gato, las plantas, el trabajo, además hay que estar espléndidas y encima sacarme buenas fotos porque sino no voy a tener 50mil likes en Instagram y la gente se va a dar cuenta que mi vida no es tan perfecta y feliz como quiero mostrar…
¡Ay, qué difícil!
Aquella que soy fue desde el primer momento, la fusión de dos mujeres que sí tenemos vías de escape.
Por que  cuando yo necesito frenar, hago dos cosas: medito o agarro lápiz y papel.
No paro de escribir y escribirme, y libero y respiro, y suelto.
Laura hace otras cosas, entre ellas, papel y lápiz en mano: dibuja, ilustra, crea mundos en los trazos de sus pinceles. Magia.
Toda la presión que acumulamos en el día a día, la frustración, el dolor, los miedos, la tristeza, la dejamos ir dibujando, la soltamos escribiendo, la despedimos pintando.
En nuestra charla pensamos en todas las personas que no encuentran la forma de liberar.
Sabemos que algunas van al gimnasio, o salen a correr, otras cantan en la ducha, o cocinan, o terminan agotadas de tanto limpiar la casa.
Pero Aquella que soy, está dedicado a aquellas que no conocen de descanso mental, que no saben cómo liberar.
Aquella que soy es una herramienta.
Porque  a veces estamos tan ocupadas que no tenemos tiempo para mimarnos, para prestarnos atención, para por un ratito olvidarse de todo y hacer lo que nos tranquiliza. Por eso Aquella que soy es un libro corto, relatos breves, poesías en forma de prosa.
Sencillo pero dinámico.
Pequeño pero poderoso.
Es una comunión entre vos, ella, él y yo. Comunión entre personas sensibles que nos andamos buscando.
Un espacio para dejar de lado las caretas y ser nosotras mismas al menos por un ratito y liberarnos.
Cortar las cadenas imaginarias que nos controlan, cerrar los ojos acusadores que nos señalan y condicionan.
Aquella que soy son los hombres y mujeres que pasaron por nuestras vidas y nos han llenado de inspiración.
Incluso los que han roto el corazón en mil pedazos pero que en ese dolor nos hicieron madurar y crecer.
A los maestros que nos educaron y las familias en las que hemos crecido.
La tierra que amortiguó nuestras caídas.
Las sonrisas y las lágrimas; las carencias, las búsquedas, los ejemplos y los logros.
Todas las piedras que encontramos en el camino y que hemos ido sorteando.
Aquella que soy son todos los errores de los que hemos tenido que hacernos cargo y que hoy nos han hecho ser quienes somos.
Aquella que soy, somos vos, yo, nosotras.
Seguíme!
error
Curso infantil de verano: “Conéctate con tus raíces: Flora, fauna y biodiversidad”

Curso infantil de verano: “Conéctate con tus raíces: Flora, fauna y biodiversidad”

¡Mejora tu español! The University of Guadalajara Foundation USA y El Colegio de Español y Cultura Mexicana de la Universidad de Guadalajara Con el apoyo de la Plaza de la Raza Invitan a todas las familias mexicanas de Los Ángeles Al curso de verano para […]

“The Greatest Adventure”

“The Greatest Adventure”

Como mamá de un hijo bilingüe, y amante de los libros, intento leerle a mi hijo libros de cuentos en los dos idiomas. Lo que solemos hacer es ir a la biblioteca pública y sacamos varias opciones. Así de a poquito vamos aprendiendo las letras […]

Preparemos un delicioso caldo de verdura casero

Preparemos un delicioso caldo de verdura casero

El preparar los alimentos desde lo más simple y básico es una hermosa forma de dar todo lo mejor a nuestros seres queridos. Siempre digo que yo no preparo comidas elaboradas y deliciosas, yo utilizo el mejor “secret ingredient” que existe: AMOR.

Busco lo simple. Alimento con amor mi cuerpo y el de mi familia. Es tan fácil y tan natural, es como volver a las bases. Pero como muchas veces el amor y las ganas de hacer algo rico y que salga delicioso no van de la mano, yo intento siempre tener listas opciones que pueden ayudarme a que mis platos salgan ricos y por sobre todo nutritivos.

Tener cubitos de caldo a mano es muy útil para potenciar el sabor de nuestras recetas de manera rápida.

Caldo de verduras casero.

Preparar nuestros propios calditos tiene algunas de las siguientes ventajas:

  • Contienen solo ingredientes naturales, vegetales y beneficiosos para nuestra salud.
  • Son fáciles de preparar.
  • Podemos elaborarlos de diferentes sabores.
  • Podemos regular la cantidad de sal.
  • Vamos a utilizar verduras y hortalizas que se usaron en casa.
  • Aprovecharemos esas verduras y hortalizas en vez de tirarlas a la basura.
  • No vamos a estar consumiendo sustancias químicas como el glutamato entre otros.
  • Estaremos consumiendo un caldo realmente nutritivo ya que tendrá vitaminas, proteínas y minerales.

El problema de los calditos comprados:

Aunque se publiciten con que usan productos de alta calidad y naturales les agregan químicos, colorantes y toda clase de sustancias para resaltar su sabor.

  • Una gran cantidad de sal común o refinada: Esta sal es la más perjudicial para la salud.
  • Grandes cantidades de azúcar.
  • Grasas perjudiciales: Grasas trans o hidrogenadas que se extraen de aceites de mala calidad, muy económicos, y que contribuyen a aumentar nuestros niveles de colesterol y triglicéridos, y por lo tanto, también el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Aditivos: El aditivo más habitual es el saborizante conocido como glutamato monosódico, que a veces intentan disimularlo con otros nombres, siglas o números (umami, GMS, E-621). Este aditivo, muy usado en la comida asiática y en muchos alimentos envasados, está relacionado con múltiples problemas de salud como migrañas, alergias, espasmos musculares, depresión, irregularidades cardiacas, etc.

Receta:

Lo que hago yo es muy simple, voy juntando las cáscaras de todas las verduras que utilizo cada día. Cáscaras de papas, batatas, zanahorias, hojas de tomate, de rabanitos, las primeras hojas del repollo que descarto, hojas de kale, espinacas, todo lo que sobra y por lo general va a la basura, se pone en una bolsita y se va guardando en el freezer. Las mantengo congeladas. Cada 15 días pongo todas las “sobras” a hervir en una cacerola con un poco de agua.

Por supuesto que se puede condimentar, pero en mi caso las dejo al natural.

Una vez que hirvieron, dejo enfriar y pongo todo en la licuadora. Una vez que tenemos todo procesado, lo pongo en cubeteras y congelo.

Ya listas para compartir en familia… dan sabor, dan color, aportan nutrientes y por sobre todo tienen mucho amor.

Caldos de verdura caseros

 

Seguíme!
error