Rodrigo Aramburu

Loading Likes...

Muchos piensan que el surf es un simple deporte, la costumbre de subirse a una tabla y dejarse deslizar por las olas. Que la mística del surfer es en realidad es una forma “cool” de vender lo que hacen pero, que en realidad está vacío de contenido. En algunos lugares incluso hay hombres que lo usan para “hacer facha” y definitivamente a las chicas les encanta.

En cierta medida yo también en algún punto subestimé ese estilo particular que empleaban para diferenciarse del resto. Pero un día llegué a California y algo cambió: me di cuenta que los cientos de hombres y mujeres que se levantan antes del alba para llegar a la playa con los primeros rayos del sol, subirse a un par de olas para después salir corriendo al trabajo, eso tenía un poco más de sentido que solo caminar por la arena con una tabla bajo el brazo pendiente de las miradas ajenas.

Poco a poco fui descubriendo que en realidad sí existe un “espíritu surfer”, que con la globalización se complica eso de limitarse a dormir, comer, pasarse el día corriendo las mejores olas, escuchando reagge y por supuesto, en las playas de Malibu, a los inolvidables “beach boys”.

Al surfer de hoy le queda “ese” algo que valida la vida simple y relajada; los que se acercan a la playa y sienten la arena húmeda bajo sus pies; y se llenan los pulmones de brisa marina, reciben el sol en la cara y esperan, se arman de paciencia, aguardan en silencio mirando mar adentro la llegada de “esa” ola perfecta que le llene el cuerpo de adrenalina, de velocidad, de vértigo; finalmente entendí que esto sí es un culto, pero no al hombre, sino a la naturaleza.

Rodrigo Aramburu es un surfer, de esos que dejó todo y viajó kilómetros para instalarse en un país ajeno, buscando las mejores olas que le salpiquen la vida.

Nació en Rosario, Argentina pero creció en Concordia, estudió Abogacía en Buenos Aires, y un día tomó un vuelo directo al paraíso en la tierra, Hawaii. 

Aquí te dejo su historia:

SZ: ¿Cuándo dejaste Argentina y hacia donde partiste?

RA: Dejé Argentina en el 2001 para irme a vivir a Oahu (Hawaii), ya había estado en la isla antes dos veces corriendo olas y la verdad que siempre tuve esa ilusión de un día poder hacer una experiencia un poco mas larga y vivir unos cuantos años surfeando y disfrutando de todo eso que te da Hawai cuando vivís allá. Así que un buen día hable con un amigo que tengo todavía allá y le dije que tenía muchas ganas de volver pero para quedarme y así fue.

SZ: ¿Existe un espíritu surfer?

RA: Creo que existe eso del “espíritu” surfer, se trata de una disciplina y un estilo de vida que tiene mucho ritual, algo místico. Siempre les llama la atención a los que no lo practican, aunque muchos ahora lo hacen por diferentes motivos el mío mantiene mucho de esa mística todavía.

SZ:  ¿Cuándo nació el espíritu surfer en vos?

RA: Creo que todos tenemos un poco de ese espíritu surfista adentro, a quién no le gusta ese estilo de vida súper “liad back” y despreocupado.  Me acuerdo desde muy chico cuando vivía en Brasil con mi familia en Curitiba nuestras vacaciones eran siempre en las playas de Santa Catarína, me acuerdo que pasaban tipos caminando con estas tablas, yo miraba como se metían al agua casi como jugando y se perdían en el oleaje, después salían del mar con una sonrisa enorme en la cara  y yo pensaba, ¿que hay ahí atrás de la rompiente que hace a estos flacos tan felices?

Bueno siempre con un ojo en el mar desde muy joven. Más adelante conocí La Paloma, en Uruguay donde creo que fue el verdadero click. Fue donde aprendí de que se trataba todo esto que me apasionaba e intrigaba tanto.

SZ: ¿Tiene que ver con una forma de vida?

R.A: Me parece que la forma de vida se esta perdiendo más y más en estos tiempos globalizados y tan modernos, donde  estamos tan inmersos en este “GRAN LUGAR” y es muy difícil quedarse afuera. La forma de vida surfista a la que te referís era más simple, y la simplicidad es fundamental para mantener una mente no tan corrompida o complicada con tanta información. Como te digo es muy difícil no ser parte de esto y hoy en día los surfers mantienen el espíritu y estilo de vida dentro de las posibilidades.

SZ: ¿Tiene que haber amor por el agua?

R.A: ¡Siento muchísimo amor por el mar! aunque no soy religioso, el mar se convirtió en mi religión, me ha dado tanto en tantas formas diferentes, difícil sería para mi vivir en algún lugar que no tenga el mar cerquita. Siento que me mantiene vivo y feliz. ¡¡Es como la mejor novia de todas!!

SZ: ¿Te enseñaron a surfear, o se aprende a golpes?

R.A: Nadie me enseño en realidad, alguien te puede pasar algunos tips pero una vez que estas en el agua depende cien por ciento de vos, de tus ganas, tu coraje. Así aprendí, primero en tablas prestadas hasta que me pude comprar la mía y se me hizo mas fácil, aprendí viajando a la costa los fines de semana cuando estaba en BA, pasando tiempo en el agua cuando ni siquiera sabía pararme en la tabla hasta que un buen día después de tantas olas barrenadas de panza o de rodilla, instintivamente te paras y ahí vas corriendote tu primera ola. ¡Esa nunca te la olvidas!

SZ: Hoy, después de tanto tiempo, ¿se puede decir que sos bueno?

R.A: Hace muchos años que lo hago, tanta práctica y dedicación siempre viene con algo de progreso, a veces no tan rápido como quisiéramos pero siempre llega el momento. Es como que vas acumulando confianza y te vas animando a maniobras distintas y a correr olas mas grandes y ahí es cuando se disfruta más y más.  Llega un punto en el que se transforma en algo natural, ¿no es que somos animales de costumbre?, bueno yo me acostumbre a estar en el agua con una tabla tratando de correr olas. La idea es salir del agua con una gran sonrisa, satisfecho y feliz por haber surfeado.

SZ: ¿Que hay de cierto en la rivalidad de los surfers por “sus” olas?

R.A: El problema es que las olas son un recurso natural limitado y se acaban, hasta el próximo swell. Entonces esto hace que los cien flacos que están en el agua en Malibu por ejemplo, incluyendo mujeres y niños, quieran agarrar la mayor cantidad de olas posible y esto por lo general se transforma en peleas, discusiones e insultos. A veces ves tipos grandes peleándose con mujeres porque se le metieron adelante en la ola o cosas así. En el free surf no existen reglamentos ni leyes entonces se defiende lo que uno cree que es propio, aunque sea ridículo pensar que el que agarra la ola primero tiene mas derecho sobre la ola que el que la agarra mas tarde. Cuando hay olas somos muchos en el mar y es bueno ser un poco ordenados así nadie sale lastimado y todo nos vamos con la satisfacción de haber surcado, para eso hay que saber compartir el mar y no tratar de ser el mejor agarrando cuanta ola pase por al lado tuyo.

SZ: ¿En cuanto al surf en playas hawaianas, es menos territorial?

R.A: En hawaii el surfing es muy local, existen infinidades de playas con olas buenas donde todo el mundo puede surfear sin ningún tipo de inconveniente, pero hay muchas playas donde los que no son nativos hawas no pueden ir a surfear, por ejemplo: Makaha en el West Side, Velzyland en el North Shore,  o Kaisers en Town. Me explico mejor: podes ir, estacionar tu auto y meterte al agua a surfear, pero es muy probable que te dejen un recuerdo en el auto para que no vuelvas o que te traten de intimidar en el agua o cosas así. Con el tiempo y con un poco de experiencia uno va creciendo y entendiendo un poco más esto de la local y el porqué de tener este tipo de actitud contra visitantes, es puramente defensivo. Hawaii es el estado número 50 de USA fue arrebatada de manos de los nativos, saqueada, colonizada y forzada a trabajar para el Tío Sam. No se si lo sentiste pero  hasta el día de hoy en muchos lugares te demuestran un poco esa disconformidad de los nativos hawaianos contra la imposición colonizadora Americana.

SZ: ¿Te acordás algo que te haya pasado a vos, alguna anécdota?

R.A:  Anécdotas miles. ¡Siempre pasan cosas en el mar para contar! A veces las adornamos con un poco de glamour para que sean mas impresionantes. Me acuerdo haberme metido a surfear en Kaisers, sin tener idea de la localía, súper inocente yo, con mi longboard, agarre una sola ola pero cuando volví al point me rodearon en el agua tres hawas y uno me dice:  ¡¡get the f…out of here…you f….worm!!!  Sin decir una sola palabra di vuelta empecé a remar para otro lado para alejarme de ése mala onda,  a los cinco minutos me hace seña de que me va a cortar el cuello.  Ahí me di cuenta que era en serio y que me tenia que ir. Apunte a la orilla y me fui; dos de ellos que estaban con el tipo en el agua amablemente me escoltaron hasta la arena para asegurarse que no volviera. 

 

SZ: Y con el tiempo, te instalaste en CA, ¿diferencias de surfear aguas hawas o Cali?

R.A: Siempre digo y mantengo que la perfección con la que se surfear acá en Cali no tiene nada que envidiarle a Hawaii, la diferencia esta claro en la fuerza de la ola y el fondo de coral en Hawaii, la temperatura del agua. California son por lo general beach breaks o point breaks y el agua es fría, muy fría. Hawai es históricamente la meca del surf y todo surfista debe visitar la isla en algún momento, pero Cali tiene esa parte folclórica y cultural que a mi me apasiona.

SZ: Vos que surfeas en Mallibu, ¿quienes son más complicados, los hawas o los calis?

R.A: Yo encontré a los surfers en Hawaii más complicados para surfear, menos amigables y más competitivos. En Malibu se forma como un grupo grande que nos volvemos a ver todas las semanas y todos nos conocemos aunque sea de vista. Es más difícil discutir con alguien que ves todo el tiempo, no existe esa competencia en general. 

SZ: ¿No cuesta entonces compartir Malibu con los locales?

R.A: Al contrario, ellos me recibieron con los brazos abiertos, yo feliz y agradecido. Ellos comparten Malibu conmigo, que para mi es un honor correr con todos estos grosos y con todo lo que Malibu representa.

SZ: ¿Puedo yo, que tengo cero idea meterme a aprender en Malibu?

R.A:  Mucha gente se confunde y se cree que Malibu es un buen lugar para aprender y no es así. Malibu es una ola fácil de tomar y correr,  pero la cantidad de gente que corre en Malibu hace que sea una ola difícil y llena de dificultades. Es muy fácil lastimarse en el agua y cortarse con una killa,  con el fondo de piedras o que te choque un lonboard de 11 pies. Es ahí cuando juega mucho la experiencia, a veces hay que tomar decisiones en el agua y hay que estar preparado para ejecutar esas decisiones que se toman a veces en segundos.

SZ: ¿Cómo es el proceso hasta que llegas a ser uno de ellos?

R.A: Hay que ser insistente y mostrar corazón (risas). Hay que estar ahí y ponerle onda, demostrarles que no estas ahí para sacarle nada a nadie sino para compartir este derecho increíble que la naturaleza nos da en cada swell.  Además van viendo el progreso, que cada vez te animás más y que siempre estás. Ahora mi familia viene conmigo a la playa y mi hijo seguramente va a darse cuenta un día porqué elegí Malibu.

 

SZ: ¿No me vas a decir que se conocen todos?

R.A: Hay un gran grupo de gente que si se conocen, caras familiares, no es que todos saben quién es quién,  pero hay un grupo importante que sí se conocen y es súper melow. Es lindo entrar al agua a cualquier hora del día, cualquier día de la semana y ver un grupo de caras conocidas en el point, que cuando te ven, te saludan y preguntan por Lennon (su hijo).

SZ: ¿Cómo se te ocurrió y cómo aprendiste a hacer tablas?

R.A: Empecé hace un par de años en el garaje de un amigo. La idea salió de las ganas de hacer algo distinto a lo que yo ya tenía. Cómo que me habían aburrido de mis tablas y pensé: ¿porqué no hacerme alguna como yo quiero?

Así fue, agarré la chata (camioneta en argentino) y me fui a San Clemente a comprar materiales, ahí mismo hay un lugar donde podes ver y practicar un poco de shapeado. Además me compré un par de DVD para la parte del glaseado que es lo más difícil y ¡mucho de google!.  La idea mía en surfing es, más que cualquier otra cosa, experimentar distintos tipos de tablas, lo que hace que el ride sea totalmente diferente uno de otro. En esa variedad yo encuentro la parte más divertida, cada vez que me voy a la playa me llevo dos o hasta tres tablas de distintos tamaños y formas y me tiro un rato con una,  después me tiro con la otra y al rato vuelvo a la primera y así. Es muy corta la vida surfista de un hombre para usar solamente longboard o shortboards, hay una infinidad todavía de diferentes posibilidades de shapes sea grande o corta, y esa es la parte del surfing que más me intriga en este momento y por lo que medio empecé a shapear. 

SZ: ¿Cuántas tablas tenés?

R.A: Tengo una mezcla entre mías y otras que fui comprando durante este tiempo que estuve en Cali, pero la satisfacción de agarrar una ola con una tabla que hiciste y que encima funcione sin problemas es muy grande. 

SZ: ¿Te vas a seguir dedicando al arte de hacer tablas?

R.A: ¡Sí!, cuando consiga el tiempo y el lugar adecuado me meto de lleno porque ahora entre trabajo, ser papá y surfear,  se me hace muy difícil encontrar tiempo. Definitivamente va a ser mi hobbie y me gusta que le llames arte, porque tiene mucho de eso.

SZ: ¿Las venderías?

R.A: En realidad no hice tablas más que para mí,  pero la idea original era a lo mejor poder vender alguna y ver que pasaba con eso, pero cuando las terminaba las quería probar yo y eso las transformaba en tablas usadas. Encima de eso me gustaron las que hice, así que decidí quedarmelas a todas y esperar para ver si algún día las vendo. Si alguien quiere que le haga una tabla, yo feliz de la vida, claro que tendremos que ponernos de acuerdo en lo que buscan, definir detalles y a shepear.

SZ:¿Te cruzaste alguna vez con un tiburón?

R.A: ¡Nunca por suerte!! y pido no cruzarme con uno.

SZ: ¿Y con qué animales sí te has cruzado?

R.A: Con tortugas, manta rayas, cantidad de peces de reef, en Brasil aunque no lo creas ¡¡con pingüinitos!!.  Ballenas a la distancia también en Brasil y en Cali con delfines y mas delfines todo el tiempo.

SZ:¿No te dan miedo?

R.A: ¿Cuáles? esos que te nombre? ¡no, si son más buenos y amigables!

SZ: ¿Pensás enseñarle a Lennon a surfear?

R.A: Voy a intentar pero eso es todo lo que puedo hacer. Me gustaría un día estar en el mar con mi hijo y corrernos unas buenas olitas  ¡claro que si! A ver si es lo que le gusta.

 

 ¡¡Gracias Ro por compartir con nosotros tu espíritu surfer!!

 Rodrigo en las redes sociales: Ro en Instagram

                                Ro en Facebook

Seguíme!


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *