De este mundo y un poquito más allá

Para mujeres que piensan en su cuerpo y en el medio ambiente

Para mujeres que piensan en su cuerpo y en el medio ambiente
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Una cosa lleva a la otra. En la búsqueda de una vida mas sana, te das cuenta que no todo es simplemente dejar la carne y listo. Hay un mundo de cosas y razones por las que ir cambiando de a poco algunos hábitos. Cosas que creemos que están bien por el simple hecho de estar haciéndolas desde que tenemos uso de razón…

Muchas veces no pensamos. No nos tomamos un segundo para abrir los ojos y ver. Ver que hay cosas que hemos incorporado como normales y que, subidos a la vorágine diaria, no prestamos atención ni somos capaces de entender cuál es el real impacto del uso de algunos productos en nuestro ecosistema.

Un claro ejemplo de lo que estoy hablando es nuestra querida y compañera mensual, la menstruación.

Cada mes escuchamos de alguna de las mujeres que nos rodean o saliendo de nuestra propia voz un: “me vino”. Gracias a la naturaleza femenina, “nos viene” a todas durante un largo período de nuestras vidas.

Tranquila muchachas, no se me pongan coloradas, que aunque creo que deberíamos de sentirnos orgullosas de recibirlo mensualmente, ese no es el tema de este post.

En fin… hace poco conocí Maggacup. Cuando me enteré de su existencia pensé que se trataba de algo cómodamente femenino. Un gran invento y otra forma invisible de ocultar lo que nos pasa “en esos días”. 

Compré casi instantáneamente la idea de “reciclaje”, incluso por encima de lo que “reciclar”  realmente significa. Lo que quiero decir es que a veces uno suma términos copados, sin saber cual es el real trasfondo de la idea.

Gracias a Maggacup me puse a investigar porqué a alguien se le ocurre la alocada idea de utilizar una copa reusable en lugar de las ya conocidas toallitas y tampones, y en su lugar inventa un dispositivo como éste. Así fue como  descubrí el daño ambiental que silenciosamente causamos con cada menstruación.

Ahora me siento una ignorante con iniciativa:

Ignorante por haber pasado tantos años sin siquiera preguntarme o cuestionarme cuántos años tarda un protector diario, una toallita o un tampón en degradarse.

Iniciativa porque aunque me haya llevado demasiado tiempo, he decidido sumarme al cambio.

Es una situación extraña, porque el “cambio” del que hablo, y que obviamente quiero para mi vida, me gustaría que sumara a cientos de otras mujeres, (al menos en mi núcleo cercano), de todas formas sé que se necesita tiempo y convicción. Sin embargo, estoy segura que mi idea de cambio general no es una cuestión aislada y fuera de lugar… sino no existiría un gran grupo de personas detrás de producto como la copa menstrual.

Ya probé la copa. De hecho la probé por dos meses para asegurarme que realmente me sentía cómoda con ella. Me resultó tan ideal que agradecí que haya aparecido en mi vida.

Ventajas: la sentí muy higiénica y es muy fácil de usar. Es real que la primera vez hay que prestar atención y asegurarse que haya quedado bien puesta para que no moleste, pero no es ninguna ciencia. 

Y festejé en silencio. Festejé los dos primeros meses en los que, consciente o inconscientemente, no contribuí a la contaminación de mi espacio, de mi lugar, de mi tierra.

¿Quieres entender de lo que hablo? Una sola toalla femenina tarda en degradarse de 500 a 800 años y cada una de nosotras usa entre 10 mil y 15 mil toallas o tampones en su vida. ¿Entendemos la magnitud de los números que estamos hablando?  ¿Somos capaces de dimensionarlo siquiera? hagan ustedes mismas la cuenta por favor… Es imposible hacerle frente a la sola idea del daño que estamos causando.

De todas formas, dejemos de lado la cuestión del medio ambiente y pensemos un poco en cada una de nosotras. En nosotras dueñas de nuestro cuerpo, administradoras oficiales de lo que hacemos con nosotras mismas…

Sabías por ejemplo que muchos de los materiales que utilizan en toallitas y tampones pueden producir infecciones e irritaciones en la piel. Además uno de los componentes que se utilizan para blanquear el algodón y las fibras es tóxico y puede ser considerado cancerígeno. El problema con los tampones es que absorben el flujo natural de la vagina, lo que provoca resequedad en sus paredes. Incluso su uso desequilibra la flora natural y predispone a infecciones vaginales.

Hay cosas que nos exceden, que van mas allá de nosotras y de nuestros ideales, pero hay otras que pueden ayudar y ayudarnos a cambiar un poquito desde nuestro lugar de mujeres, de madres, de educadoras. Pensemos ya no en nuestro futuro sino en el futuro de los que aún no hay llegado e incluso van a tardar un par más de años en llegar.

Hace 2 meses que yo estoy usando Maggacup, hace tan solo dos meses he decidido no seguir contribuyendo a la destrucción de mi planeta. Hace dos meses he decidido respetar un poco más al santuario de mi cuerpo y darle un respiro de químicos y agentes externos que pueden dañarlo. Mis primeros dos meses de cambio… Yo he cambiado por esta copa… espero que no demoren mucho en cambiar ustedes también. ¡A la carga mujeres!

 

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3 thoughts on “Para mujeres que piensan en su cuerpo y en el medio ambiente”

    • Hola Krystyna,
      el producto es una copa menstrual. Una alternativa al tampón y a las toallitas femeninas.
      Una alternativa saludable para nuestro cuerpo, económica porque puedes usarla por 5 años a la misma y eso la convierte en un producto ecológico.
      Una solución en el camino hacia la sustentabilidad.
      Al final del post estan los sitios oficiales de Maggacup en las redes por si quieres ver más.
      Saludos y muchas gracias por escribirme.

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