De este mundo y un poquito más allá

Donde se esconden los tesoros

Donde se esconden los tesoros
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Ropa usada, negocios “vintage”. Sé que hasta decirlo en voz alta hace que a muchas les comience a picar el cuerpo. Será un ¿preconcepto?

El término usado es un adjetivo que significa que algo está gastado y estropeado por el uso. Deslucido. Viejo. Muchas de ustedes tal vez crean que entrar a lugares que venden cosas que en algún momento fueron nuevas, o marcaron tendencias, pero que hoy son antiguas, sea sinónimo de entrar a un lugar abarrotado de cosas sin sentido. 

Mientras que por otro lado, otras, entre las que me incluyo, podemos pasarnos tal vez un día entero mirando o mejor dicho, admirando cada cosa, cada detalle, cada botón, cada pliegue de algo que alguna vez tuvo su momento de gloria.

No estoy segura qué marca la diferencia. Hablo de nosotras. De las que amamos revolver y las que lo odian. Me recuerdo niña dando vuelta los placares de mi abuela, subiendo a tacos de mi madre, zambulléndome en cajas de telas de un cuarto de “costura” lleno de magia.

Una realidad es que hoy por hoy estos lugares “vintage” no tienen olor a naftalina. No están sucios, ni mucho menos llenos de tierra. La realidad es que hoy en día, se paga mucho más dinero por algo que tuvo su momento de gloria décadas atrás que algo recién salido de los cuartos de costura chinos.

Así que sigamos con el cuento. Si queremos hablar de “flea markets”, de lugares de ensueño llenos de reliquias y objetos, de esos míticos lugares cargados del vestigio propio de las cosas pasadas, entonces te aseguro que Los Ángeles es el paraíso para las buscadoras tesoros.

Paseando una tarde con amigos, nos topamos con esta tienda de antigüedades… de ropa, muebles, libros, sombreros, alhajas, zapatos, muñecas. Todo lo que buscas y mucho más se esconden en esta esquina. Les juro que no encontré nada que tenga algo que ver con la definición de “usado” de la que hablamos al principio. No encontré nada viejo, ni gastado, ni desteñido, ni con olor, ni sucio. ¿Antiguo? bueno, ese adjetivo tal vez sí podría irle a la mayoría de las cosas del negocio, pero en lo personal, ese término me acerca a reliquia, a algo único. Y me gusta.

No era un simple negocio, era una casa con habitaciones, un pasadizo secreto a un mundo que se rehusa a ser olvidado. Como por momentos es imposible poner en palabras las sensaciones que te invaden al entrar en un lugar así, mejor te muestro fotos y si algún día te das un paseo por mi ciudad, escribime y yo te comparto mi secreto y te cuento dónde queda este lugar.

Seguíme!


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