Solo para gente con onda: Downtown L.A.

Cada dos x tres recibo emails de personas que planean unas vacaciones en L.A. y me piden un poquito de orientación. La verdad es que sí, esta ciudad es particularmente complicada cuando se viene con el tiempo justo y sin datos específicos. Empezando porque NO tiene buen transporte público (aunque definitivamente se ven mejoras increíbles), para el turista es una ciudad demasiado grande y apabullante.

Vayamos hablando de los barrios con sus Pros y Cons, yo decidí empezar por el Downtown:

Si cuando llegué a vivir a Los Ángeles, me hubiesen dicho que unos años más tarde, la gente iba a querer mudarse para vivir en Downtown, no lo hubiera creído. Habría pensado que sólo un loco podría querer algo semejante.

Hasta mi llegada, en el DT no había mas que altos edificios, donde se concentraba el centro financiero de la segunda ciudad más grande de este país. Hoy sigue siendo el lugar elegido por emporios bancarios y grandes corporaciones, donde durante el día, hombres de traje y mujeres impecables recorren las calles con paso rápido como si estuviesen llegando tarde a todos lados. 

Un par de años atrás, por las noches, ese ir y venir ejecutivo se esfumaba, los únicos caminantes con los que nos encontrábamos marchaban a un paso lento como mareado. Algunos solitarios, otros acompañados, eran los “homeless” los dueños indiscutidos de estas calles.

Hay cosas que con los años no cambian, sin embargo, yo doy fe que pasear hoy por Downtown es un escenario completamente diferente.

Los antiguos edificios abandonados, han sido reciclados, los techos altos con grandes ventanales, se han cotizado. La gente “cool”: actores, artistas, músicos, diseñadores eligen este tipo de edificaciones que acompañan ese look canchero.

Esta renovada cara ha abierto la posibilidad de expandir esta nueva etapa urbanística y  ha  dado lugar a que los bares y restaurantes más top de Los Ángeles se instalen en estas calles. La tendencia vegana y vegetariana hace furor en éstas calles super trendis. Graffitis, colores, mezcla del presente con el pasado que no quiere terminar de marcharse.

Pero Downtown esconde mucho más que eso. La realidad es que no simplemente porque la gente joven haya elegido esta zona para vivir, es la única razón por la que hoy estas calles cobran vida.

Las mejoras han sido muchas y variadas:

En el 2003 se inauguró el Disney Concert Hall. Lo mandó a construir la viuda del genio de los dibujos animados. Los espectáculos y shows de música, operas, ballets están “sold out” ¡siempre! Hay que sacar las entradas con casi seis meses de anticipación si queres ir a ver una obra.

Para los deportes: “LA Live” es el lugar obligado, (y eso que ni siquiera está terminado), es donde está el Staples Center, sede de los dos equipos de basquetbol de la ciudad: los Lakers y los Clippers, además es una cancha de hockey sobre hielo y la casa de The Kings. En los alrededores al estadio, encontramos “The Nokia Theater”, donde muchas bandas  vienen tocar, restaurantes, bares, nightclubs, los estudios de ESPN, hoteles, el museo de los Grammys, además del Centro de Convenciones.

Pero por un ratito les propongo volver el tiempo muchos años para atrás. Así les cuento un poco de historia,  la actual ciudad de Los Angeles, fue fundada en 1781 por un español llamado Felipe de Neve quien le dio el nombre de “Pueblo de Nuestra Señora de los Ángeles de Porciúncula”. Así fue como entre españoles e indígenas locales fueron tomando forma los cimientos de esta ciudad. Del rancho donde se asentaron todavía quedan restos y es posible visitarlos ya que se conservan como monumento histórico en lo que es el corazón de la ciudad, se la conoce con el nombre de Placita Olvera.

Un ritmo latino acompañar el andar por las calles de la Placita. Es una paseo plagado de historias y cultura, artesanías en barro de indigenas mexicanos, comidas regionales, churros, sombreros, instrumentos hechos con manos laboriosas, las mismas que tocan melodías típicas.

Me encanta este Downtown, me encanta ver como es posible combinar, mejor dicho fusionar el pasado con el presente, y empaparse de las cosas increíbles que salen de esa unión. Que lo “viejo”, no significa que no pueda ser tan cool y espléndido como algo nuevo. Este lugar sigue tomando forma, color. El mix de texturas y aromas, donde la música regional de un país se une al grito de aliento de fanáticos de camisetas violetas y amarillas que siempre se ven por estas calles. Si me lo pregunta, hoy tampoco me mudo a este barrio, pero confieso que casi todos los fines de semana hay una buena excusa para acercarse.

¡Hasta la próxima!

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