Venice beach y no tan beach para visitantes

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En la ciudad en la que todo es posible, hay lugares que se pierden entre la fantasía y la realidad.

Esos lugares realmente escondidos que no generan tumulto, ni grandes masas de gente moviéndose curiosamente a su alrededor. Lugares secretos donde un simple paseo por allí, es capaz de sacar a cualquiera de la realidad de “ciudad” en la que vivimos y transportarnos donde la imaginación nos lleve.

Estoy hablando de Venice.

No, no me fui a Italia…

Venice es una de las ciudades costeras, pegada a Santa Monica, conocida por sus excéntricos personajes y largos paseos frente al mar, por donde la gente pasea en rollers,  en bicicleta o caminando, rodeados de artistas, hippies y artesanos. No muy recomendable para dar paseos a la noche, ya que hay que conocer bien la zona. Hoy por hoy esta llena de “homeless” que por lo general no hacen más que pegarnos unos lindos sustos, pero no son para nada peligrosos. Pero hablemos primero del porqué del nombre y luego volvamos a la playa:

El nombre de ésta ciudad se debe a canales de agua, con casitas a los costados en los que hoy se puede pasear en bote; no saben de qué hablo… les explico:

Se llama “Venice” porque en 1904 un señor llamado Abbot Kinney, decidió construir un lugar llamado Venice de America.

Se imaginó canales para pasear en góndolas como la mítica ciudad de Italia, y mandó a excavar la tierra y el 4 de julio de 1905 se inauguraron oficialmente los canales de Venice.

Fueron épocas de gloria, en la que también se construyó lo que fue la primera idea de Disneyland, solo que 50 años antes que Walt Disney. Entrados los años ‘40 todo este esplendor entró en decadencia. Nadie se hizo cargo del mantenimiento de estos canales, aunque se ocuparon las casas de los alrededores, por artistas que luego fueron llamados hippies.

En los 60, el legendario músico de la bandee “The Doors”, Jim Morrison, luego de graduarse de UCLA, se convierte en bohemio y llama “hogar” a estos canales, ya que se instala una de las casitas aledañas. Hoy en día, en el recorrido de la ciudad, pueden verse gigantes murales de Morrison en las paredes. Hubo una época de larga decadencia pero en los ’90 comenzaron una reestructuración y limpieza de la zona. Se dragaron las aguas, y la zona recobró su inicial sentido.

Lo que atrae de los canales, es esa suave capacidad que tienen para hipnotizar. Quedarse durante un largo rato observando los colores, el verde, las luces que titilan,  toparse con alguien que corre, o pasea a su perro. A veces pueden escucharse voces y charlas que hacen eco en las aguas, o música tranquila que genera más armonía todavía.

Los residentes actuales siguen paseando por los canales en botes no motorizados, con canoas o kayaks, incluso niños con botes a control remoto.

Para la Navidad se hace un desfile de barquitos. Los vecinos preparan durante semanas la decoración navideña de la embarcación, muchas veces es Papá Noél quien lleva el timón.

Uno llega, (incluso muchas veces desprevenido), y se topa con un lugar en completa paz y armonía que contrasta con el mundo “Funky” que se aprecia a tan solo unas pocas cuadras de aquí.

Ahora volvamos para el lado de la playa. Es como un gran zoológico pero de personas. Las excentricidades más locas y ridículas se pueden ver por esta zona. Me atrevería a decir que es el recorrido más extraño de todos los lugares que pueden conocer en L.A.  

Cientos de personas van y vienen, grupos de música tocando en vivo, gente vendiendo desde aritos hasta tapados. Artistas de los más diversos se despliegan en espacios reducidos.

Hay paredes designadas para que los grafiteros pinten. Ollas para que los skaters vuelen ante la mirada absorta de los que se frenan a observar. Hay pintores, hay manifestantes, hay gente que llega por primera vez, y hay otros que se han vuelto clásicos como Harry Perry un músico con turbante y rollers, que ha conseguido volverse una leyenda de estas calles.

Venice es mística, puede verse en cientos de películas a lo largo de los años desde 1914 cuando Chaplin filmó “Kids Auto Race at Venice”, la inolvidable “Grease” de Olivia Newton-John, hasta “Millon dollar baby”.

Pensando en mis visitas, reconozco que he tenido las reacciones más diversas frente a éste paseo: algunos quedan obnubilados ante la diversidad, mientras que otros no lo han sabido ver de la misma manera, de todas formas, todos quieren venir, todos tienen que conocerlo, todos deben conocerlo y lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones.

Seguíme!


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