De este mundo y un poquito más allá

Mes: agosto 2016

Respeto a la mujer, amor a la madre… parece tan simple.

Respeto a la mujer, amor a la madre… parece tan simple.

Mi abuelo se llamaba Juan José Ardoy. Hace mucho, pero muchos años fue Intendente de la ciudad en la que crecí. En aquellos tiempos, allá por 1957, él escribió un discurso para inaugurar una estatua en homenaje A la Madre o a las madres. Seguíme!

Museo Getty

Museo Getty

Hace unos días recibí un email en el que me decían que tenían muy poco tiempo para conocer, por lo que me pedían un “top 3” de museos. Primero, pensé en el Lacma,  que es ideal para turistas porque está en el medio de la ciudad, […]

En la Tapera del Alma

En la Tapera del Alma

No recuerdo exactamente cuando la vi por primera vez.
Tampoco soy capáz de recordar el último encuentro.
Se me llena la cabeza de imágenes que no logro ordenar en el tiempo.
Secuencia cronológica de hechos y momentos que tengo miedo de olvidar, que no puedo permitirme no atesorar.
No logro recordar si la amé desde el primer segundo en que la ví.
No se siquiera haberme dado cuenta cuanto la amaba el día que se fue.
 
En mi tapera del alma, revuelvo recuerdos desparramados.
¿Recordaré acaso sentirme segura en sus abrazos?
Abrazos de palidez inmaculada y de pulsera de plata, que al roce entre santo y virgencitas emitian ese sonido que hoy busco para sentirme a salvo.

¿Me recordaré niña corriendo a su encuentro?
Me recordaré niña sentada bajo su máquina de coser escuchando sus historias.
Horas de lecturas y libros, leguas imaginarias compartidas.
El cuarto de costura, submundo de telas, hilos y botones.
Veranos de siestas con cantos de chicharras.
Sonidos de relojes, tictaces de la madrugada.
 
Sí, recuerdo dormir a su lado:
Su piel arrugada, su pelo largo blanco. Sus camisones hasta los tobillos, cruzarnos las piernas para compartir el porrón calentito que amortiguaba el crudo invierno entrerriano.
Despertar al alba escuchando la radio que guardaba entre medio de las almohadas. Primer misa de domingo. Primer banco de Capuchino.
 
Una cocina con “Correo del Campo”, libros de recetas, aroma de comida casera, panes de naranja, malechos y mates cocidos.
Indulgentes mantecoles escondidos en la puerta de la heladera.
 
Alta, soberbia, vanguardia perfecta, elegantes rodetes, anteojos verdes grandes y esas manos esbeltas.
 
Y el tocadiscos, mañanas folklóricas con Cafrune.
Silenciosos martes de yoga.
Diciembre, pronto llega navidad… ¿Este año que vamos a recitar? Pesebre viviente, todos los disfraces había que preparar.
 
Baúles de fotos blanqui-negras, historias de familias que también me quiero llevar.
 
“¿Tomamos el fresco de la tarde en la vereda?”
Desfile de vecinos y sus adioces al pasar.
 
“Entremos”. Doble llave, el zaguán y la puerta cancel…
“Voy a mover un poco la antena, seguro una de Cantinflas van a dar.”
“¿Una copita de licor de mandarina? -No, quedáte tranquila, no le cuento a mamá.”
 
“Sabés que, creo que es imposible…
Nunca te voy a olvidar.”
Seguíme!