De este mundo y un poquito más allá

En la Tapera del Alma

En la Tapera del Alma

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No recuerdo exactamente cuando la vi por primera vez.
Tampoco soy capáz de recordar el último encuentro.
Se me llena la cabeza de imágenes que no logro ordenar en el tiempo.
Secuencia cronológica de hechos y momentos que tengo miedo de olvidar, que no puedo permitirme no atesorar.
No logro recordar si la amé desde el primer segundo en que la ví.
No se siquiera haberme dado cuenta cuanto la amaba el día que se fue.
 
En mi tapera del alma, revuelvo recuerdos desparramados.
¿Recordaré acaso sentirme segura en sus abrazos?
Abrazos de palidez inmaculada y de pulsera de plata, que al roce entre santo y virgencitas emitian ese sonido que hoy busco para sentirme a salvo.

¿Me recordaré niña corriendo a su encuentro?
Me recordaré niña sentada bajo su máquina de coser escuchando sus historias.
Horas de lecturas y libros, leguas imaginarias compartidas.
El cuarto de costura, submundo de telas, hilos y botones.
Veranos de siestas con cantos de chicharras.
Sonidos de relojes, tictaces de la madrugada.
 
Sí, recuerdo dormir a su lado:
Su piel arrugada, su pelo largo blanco. Sus camisones hasta los tobillos, cruzarnos las piernas para compartir el porrón calentito que amortiguaba el crudo invierno entrerriano.
Despertar al alba escuchando la radio que guardaba entre medio de las almohadas. Primer misa de domingo. Primer banco de Capuchino.
 
Una cocina con “Correo del Campo”, libros de recetas, aroma de comida casera, panes de naranja, malechos y mates cocidos.
Indulgentes mantecoles escondidos en la puerta de la heladera.
 
Alta, soberbia, vanguardia perfecta, elegantes rodetes, anteojos verdes grandes y esas manos esbeltas.
 
Y el tocadiscos, mañanas folklóricas con Cafrune.
Silenciosos martes de yoga.
Diciembre, pronto llega navidad… ¿Este año que vamos a recitar? Pesebre viviente, todos los disfraces había que preparar.
 
Baúles de fotos blanqui-negras, historias de familias que también me quiero llevar.
 
“¿Tomamos el fresco de la tarde en la vereda?”
Desfile de vecinos y sus adioces al pasar.
 
“Entremos”. Doble llave, el zaguán y la puerta cancel…
“Voy a mover un poco la antena, seguro una de Cantinflas van a dar.”
“¿Una copita de licor de mandarina? -No, quedáte tranquila, no le cuento a mamá.”
 
“Sabés que, creo que es imposible…
Nunca te voy a olvidar.”
Seguíme!


0 pensamientos sobre “En la Tapera del Alma”

  • Sofi…humildemente te digo: lo que más me ha gustado de lo que he leído de tu autoría. Este estilo te sienta bien. O será que es el estilo que me gusta más.
    El aire del sur se respira en tus letras. La melancolía, la nostalgia y esa literatura tan nuestra y tan particular.
    Precioso texto. Sigue…

  • ¡Increíble evocación de Lita! Y qué maravillosa pintura de su cotidianeidad!
    A través de tus palabras, volví a verla, estuve otra vez en ese cuarto y, una vez más, me senté en el murito, sobre calle Güemes … Junto a la amorosa figura de tu abuela, lograste recrear una atmósfera que fue parte importante de mi adolescencia (sólo me faltó el cuadro con los nombres bordados). ¡Cuántos recuerdos!
    ¡Me encantó!
    Muchos besos concordienses
    Marcela

  • Vico, lo logre!!!! Arregle esto!!! Gracias por tu ayuda!!!

    Marcela: que decirte, si conociste a mi abuela entenderás entonces porque es tan importante en mi vida. Marcó mi vida (en el mejor de los sentidos), ella me introdujo a la lectura, a leer poesías, a recitar, a soñar. Es un pequeño homenaje… Gracias por tu lindisimo comentario!!!!
    Besotes!!!! a Clarita tambien!!!!

  • Yoyi!!!
    Ni siquiera leer sus diarios, me hace recordarla tan vividamente como la lectura ésta, porque en pocas palabras transmitiste su escencia…las misas tempraneras de capuchinos…el cuarto de costura con sus horas de invierno en que me hacía bordar la alfombra en punto cruz con restos de lana, que fianlmente se la comieron las polillas..tntas cosas.. Sos un solcito!!!!

  • Sofi….que lindo lo que narras de tu abuela…si me acordare cuando a la tarde-noche se sentaba, esos dias de calor, en la vereda. Siempre tengo su imagen presente. Nuestras abuelas fueron todo para nosotras y siempre las recordaremos con mucho AMOR!! Besitos. Juli Dacunda.

  • Sofia, leer tus recuerdos me traen a la memoria todas esas cosas de mi abuela que me había olvidado por no pensar en su ausencia, por estar enojada porque se fue. Sé que no soy la única que lamentó su pérdida. En definitiva sólo soy una más de los 35. Gracias.
    Julieta

  • Juli Dacunda… la esquina de Güemes y San Luis ya no es la misma sin ella… Cómo tampoco el mármol volverá a serlo….
    Ni mejor, ni peor, simplemente diferente (a mis ojos, perdió lo mejor que tenía). Besos gordos para vos!

    Julieta, tu abuela, mi abuela, la abuela de los que la amamos y recordamos sigue con nosotros. Yo la busco y encuentro incluso en estas calles que nunca caminó ni visitó, pero está acá. Todos los días. Cada uno tiene su forma de recordarla y homenajearla, yo le escribo a diario… Lita tenía tanta luz que creo que vive en hijos, nietos, sobrinos, amigas, etc, la compartimos entre todos.
    Un beso grande para vos!

  • que barbaridad porota que bien describiste a lita sin dudas una gran señora y su mejor y mas linda nieta que la recuerda besos

  • Qué lindo Sofí, la vuelvo a leer y siento de a uno todos los olores de esa cocina, los ruidos del cuarto de costura y escucho los saludos vespertinos sentada en el banquito de la pared de la vereda. Gracias!!

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