De este mundo y un poquito más allá

En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!

En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!
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Fui a la Feria Internacional del libro de Guadalajara con Laura, mi compañera en el sueño de hacer llegar a la mayor cantidad de manos posibles “Aquella que soy”.

Gracias por tanto Guadalajara…

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Ahí vamos, abriéndonos caminos en esta carrera de amor y devoción por las palabras y las letras. Compartirnos nuestras formas de hacer “arte”. Experimentamos la sensación de desnudar el alma y entregarnos a nuestras lectoras. Magnifico sentimiento. Encuentros con respuestas inimaginable.

Entrar a la feria, ver los cientos de libros esperando ansiosos por lectores. Sentir que la industria de los que vivimos de las palabras no está muerta.

¡La gente todavía lee! … me pone la piel de gallina pensarlo. 

Caminamos tanto que me lastimé los pies. Hablamos tanto que se me secaba la boca. Respiré tanto libros y tantos nombres, me encontré con autores que amo y admiro y con libros que siento que son solamente míos que lo vuelvo a pensar y el corazón galopa sin parar.

Respirar libros… realmente una experiencia única.

Guadalajara, Guadalajara…

Trabajo en noticias, así que viendo (desde mi computadora) y compartiendo a diario noticias de las cosas que se viven en México, debo confesar que estaba un poco… “nerviosa”. Pero no estaría siendo honesta conmigo misma y mucho menos con ustedes si no les dijera que lo mágico de la experiencia vividos en estos días, también tiene que ver con el trato, el respeto, el servicio, la disposición de todos y cada uno de los mexicanos con los que me crucé.  Me hace bien poder decirlo porque sé que estaría en deuda eterna con Guadalajara sino lo hiciera.

Amé la ciudad, sus luces, su arquitectura, su gente, su ruido. La mezcla del pasado con el presente. Las caras e incluso aquellas de desconcierto al escucharme hablar en “español argentino”… y reír juntos.

Sabores, colores, ritmo… y ¡la comida deliciosa! No tenía idea que la comida mexicana fue declarada Patrimonio de la Humanidad… tiene sentido. El primer día nos sentamos a comer con Laura en la misma mesa que un señor entrado en años, gentilmente nos invitó a compartir. Charlamos de libros, de países, de cultura, de costumbres y por supuesto: de comida. En su plática nos recomendó un lugar.  A veces es común que no tengamos muy en cuenta cuando alguien que tiene una gran diferencia de edad recomienda algo…  hay un dicho muy conocido que dice que el diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo.

Afortunadamente, Laura y yo decidimos hacerle caso a su recomendación y una tardecita llegamos a “Trasfonda“. Como vegetariana, México, no fue el lugar más cómodo para moverme en sus sabores. Lógico, soy yo la que va contra la corriente… En este lugar comimos un par de platillos deliciosos. Salimos encantadas por la explosión de sabores.

Y vos ¿ya leíste Aquella que soy?

De Argentina con mucho amor.

Las que somos
Seguíme!


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