Categoría: De Naranja-Lima

Frente al espejo

Frente al espejo

Hoy me levanté y me miré al espejo.  Veo que tengo manchas, veo que tengo arrugas.  Veo que en cada surco de mi rostro hay retos que tuve que sortear.  Veo intentos por salir adelante, por superarme. Veo que busqué hacer de cada obstáculo una […]

solteras…

solteras…

A veces es complicado recordar lo difícil que está el mercado de los “solos y solas”. Escuchar las quejas de las amigas y mover la cabeza asintiendo como dando a entender que comprendemos perfectamente lo que están sintiendo, es una imagen típica en charla de […]

Revolviendo las ganas

Revolviendo las ganas

Me pierdo en el recuerdo de emociones lejanas y tardías.
De correr fuerte empujando la vida.
De tacos altos y polleras cortas, 
corriendo y saltando, volviendo en redondo.
Dando pasos certeros y otros mas de costado, 
para no perder la costumbre de querer ir a todos lados.
Plantarse de lleno, hechando raíces
y descubrir que no era suelo correcto para querer expandirse.
Y volver a moverse… 
Siempre adelante,
con la conciencia en cualquier otra parte.
Adolescentes pasajes de besos salvajes, 
estrangulan el recuerdo, revuelven las llamas
que se apagan en el pecho y mueren de ganas de ponerse de pie para darle la espalda  a este terrible monstruo que se mueve en las entrañas y retrasa el momento de saltar hasta el cielo…
o trepar aún más alto…
Pretender ir aún más lejos.
Esquivando al miedo. 
Sin dolor…
sin tropiezos…
con el viento en la cara…
empujando la vida…
buscando ese norte…. 
encontrar la salida.
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En los minutos finales de 39… quería decirte:

En los minutos finales de 39… quería decirte:

En mis últimos días de treinteañera quería decirte que: Pasamos la juventud pensando que estamos demasiado gordas o flacas, petisas o altas y pasan los años y nos vamos sumando complejos.  Mi mamá me dijo que los 35 años eran la edad en la que […]

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Soy hija adoptiva de tierras entrerrianas (en Argentina) y aunque hace demasiado tiempo que me fui, ese sigue siendo mi lugar en el mundo. Tuve una infancia diferente, mis padres se divorciaron cuando divorciarse no estaba de moda. Pero en medio del caos que significó […]

La foto que encontré en un cajón

La foto que encontré en un cajón

En la foto que encontré en el cajón, estás vos y vos, vos también… estamos todas.

Somos dos, tres… llegamos a diez, y un par más también.

En la foto que encontré en el cajón, veo a la infancia con una total cara de dormida. 

La inocencia absolutamente perdida. El deseo que nunca termine, está frustrado en un rincón alejado. 

La eterna niñez y adolescencia, en la foto que encontré en el cajón, se han marchado y ya no regresan.

Todos se han marchado, todos menos una, la memoria aún perdura…

veces la encontrás en ojos color de cielo, cachetes colorados, rizos perfectos. 

Morenaojoscafé. 

Alta, flaca, larga.

La Memoria es como vos quieras, se puede ver como vos la prefieras, suena como más te gusta, se muestra como sólo vos te la imaginas.

Está en el centro de tu alma, en la parte de tu cerebro más racional (o tal vez al revés).

A veces duele profundo, y otras te emociona al recordar.

Es ésta misma Memoria, quién te trae hoy acá.

Es la foto que encontré en mi cajón,  tiene una imagen de mi memoria de la infancia, de mi “Nunca Jamás”. 

Amigas de mi memoria que aún hoy, aunque con más años encima, son amigas de la realidad.

Amigas que están tan allá, que de la Cruz del Sur se pueden colgar, para no dejarme nunca en la oscuridad. 

Amigas de uniforme marrón de colegio de mojas, de risas con mariposas en la panza que no se pueden controlar, de secretos compartidos, de “Parejas Semanales”, de “Kaimancito”, de traiciones que nunca nos terminaron de golpear, de tormentas que nunca nos hicieron naufragar.

Más amigas de un nocturno Buenos Aires con salidas.

De psicoanálisis y charlas de vida, de existencialismo y heridas.  

Le miro la cara a mi memoria. porque a pesar de la distancia siempre me invita a volar. A galopar sobre Pampero, me lleva por donde yo ya se que irá.

Están todas, ninguna puede faltar, es como una cita: tienen que estar acá.

Mi cabeza: un collage.  Una por una, miles de imágenes sonidos y colores, que pasan tan rápido, tan fuerte, tan nítidas, tan iguales. 

Están tan presentes, aunque en la distancia casi no las vea, de alguna u otra forma todas andan por acá.

Las veo a cada una. 

Tan especiales.

Cada cuál, cada una, tan especiales, tan personales, irremplazables, tan iguales a ninguna.

Nos escribimos, nos enojamos, nos miramos, nos juzgamos, nos sentimos, lloramos, nos aburrimos, nos mentimos, comprendimos, nos redescubrimos, nos escuchamos, nos multiplicamos, admiramos, entendimos, nos enfermamos, nos extrañamos, nos tocamos, nos perdonamos, nos casamos, nos divertimos, nos acompañamos, nos separamos, nos mantuvimos latentes…. ¡La verdad es que crecimos pero cuánto nos hemos reído!

En la foto que encontré en el cajón están mis amigas, las de siempre, las mismas, las que amo, las que admiro, las que extraño, las que busco…. Son ustedes a las que necesito.

En mi Memoria, perduran… infinitas….

En la foto que encontré en el cajón están ustedes. La voy a volver a guardar por siempre. 

 

Seguíme!
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… de amor

… de amor

Cuando a las lágrimas sin consuelo las acompañe el silencio y ese corazón alarmado se apresure en el pecho. Cuando el temor de no hallar la luz en su mirada oscurezca el día y el dolor paralizante cale los huesos llevándose la alegría.   Cuando […]

Amé Chile y sus chilenos

Amé Chile y sus chilenos

Amé Chile y sus colores y la risa continuada de sus anfitriones. Amé Chile y sus colores, amé sus montañas de fría nieve blanca amé el sinfín de los verdes cerros amé el cobre mineral de sus suelos amé el rosado quarzo de sus entrañas […]

Aquella que siempre serás… 

Aquella que siempre serás… 

“Aquella que sos…
Aquella que fuiste…
Aquella que siempre serás…

La más sincera, aunque la sinceridad doliese.
La amiga de todos.
La que caminaba por la calle sin dejar de saludar a nadie.
La sonrisa inmensa.
La confiable.
La que escuchaba y guardaba secretos que hoy deben llenar su tumba.
La que entraba sin miedo a los barrios más pobres para ver qué estaba haciendo falta y cómo podía ayudar.
La que preguntaba: ¿cuánto calzas? para salir por todos lados a conseguirle un par de zapatos a ese total desconocido.
La que en pleno verano juntaba frazadas para cuando llegara el invierno.
La precavida.
La que siempre estaba preocupada por todos. La que pensaba en todos, incluso por sobre ella misma.

Era así: simple. Inmensa.
Un corazón enorme que desbordaba emoción.
Era sincera y soñadora… era pura, auténtica.

Tenía la increíble virtud de ver a través de los ojos de la gente.
Siempre dispuesta a dar otra oportunidad.
Estaba hecha de retos bien dados cuando nos íbamos de costado.
Era luz, sabiduría y templanza.
Era la certeza de poder contar con ella.
La alegría desmesurada y sincera en los logros ajenos.

Y era belleza.
Y era tan simple en su belleza…
Cuando era pequeña un sacerdote la inmortalizó como “Virgen Niña” en una pintura para una iglesia alemana… ojalá hoy pudiera dar con ese lugar en el que tienen el rostro de mi madre como el rostro de la madre de todos.
Siempre fue devota de la Virgen, tal vez por eso nunca le soltó la mano.

Fue un ejemplo de mujer.
Nos enseñó que ante las adversidades, unidos, era la forma de salir adelante.
Ella era confianza, tenía la maravillosa virtud de sacar lo mejor de las personas.
Exigía cuando sabía que podías más, te invitaba a traspasar tus propios límites. Estaba parada para aplaudir y festejarte cuando los alcanzabas, y cuando no, también estaba para levantarte, sostenerte y animarte a volver a empezar.

Mi mamá fue una hermana presente y compañera.
Fue una mejor amiga.
Fue una gran esposa.
Fue sumatoria de valores e integridad.
Valiente, guerrera.
Educaba con su ejemplo.
Para ella la familia lo era todo.
Tal vez porque ella misma era familia. El árbol de ramas enormes para cobijarse. La madre con pecho enorme donde se encontraba consuelo y se pasaban los malos tiempos.

Madraza. Conmigo, con mi hermano, con hijos ajenos, con su yerno, con nietos que no eran sus nietos, con niños como “Nico”, su carrero que durante años, vistió y alimentó y que ya adolescente, tocó el timbre de la casa de quién en tantas oportunidades lo había ayudado, para una vez más querer darle las gracias.
Mi mamá era esa ayuda silenciosa porque nadie la veía cuando lo hacía ni tampoco necesitaba contarlo.
Mi mamá fue la inyección de vida que le dio Constantino en su rol de abuela.
Y sin dudas ES la felicidad que tendría hoy al saber que pronto llega Sara.

Mamá era jugos de naranjas exprimidos. Eran películas antiguas que miraba. Era suaves caricias. Era el flan más rico del universo desde que ocupó el lugar de Lita.
Era su pasión por los anticuarios. Los regalos pensados. Los libros dedicados. Las notitas de amor escondidas por todos lados. La delicadeza de sus pasos. Su andar liviano. Sus recuerdos. Las anécdotas de su infancia.
Palabras certeras en horas inciertas.
Aquella que sos…
Aquella que fuiste…
Aquella que siempre serás…
Eterna.
…y mi orgullo de llamarte Mamá.”

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lloré…

lloré…

cuando lloré ríos que se alzaron en océanos, cuando dejaron de cantar los pájaros en el cielo, cuando las estrellas apagaron el firmamento, fue cuando entendí que ya no volverías…   Y  me quedé en silencio, y me  sequé las lágrimas, y levanté los ojos, […]