De este mundo y un poquito más allá

Categoría: De Naranja-Lima

En los minutos finales de 39… quería decirte:

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En mis últimos días de treinteañera quería decirte que: Pasamos la juventud pensando que estamos demasiado gordas o flacas, petisas o altas y pasan los años y nos vamos sumando complejos.  Mi mamá me dijo que los 35 años eran la edad en la que […]

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

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Soy hija adoptiva de tierras entrerrianas (en Argentina) y aunque hace demasiado tiempo que me fui, ese sigue siendo mi lugar en el mundo. Tuve una infancia diferente, mis padres se divorciaron cuando divorciarse no estaba de moda. Pero en medio del caos que significó […]

… de amor

… de amor

Cuando a las lágrimas sin consuelo las acompañe el silencio

y ese corazón alarmado se apresure en el pecho.

Cuando el temor de no hallar la luz en su mirada oscurezca el día

y el dolor paralizante cale los huesos llevándose la alegría.

 

Cuando nadie escuche el llanto

y  las palabras no encuentren el consuelo de un abrazo.

Cuando en la habitación retumbe el eco de la ausencia

y la soledad se apropie del tiempo y los deseos.

 

Cuando la vida se colme de invierno

y la nieve cubra los recuerdos llenándolos de anhelos.

Cuando la memoria se vuelva suspiro

y las sonrisas se marchen como hojas tras el viento.

 

Cuando el resplandor de los ojos se oscurezcan a la vida

y se extinga el gozo que daba claridad a la existencia.

Cuando el acorde de los labios silencie el canto

y en las manos gastadas mueran las caricias volviéndose llanto.

 

Recién entonces comprenderas de lo que hablo…

llorarás mares,

te convertirás en suelo,

se apagará tu alma.

 

Y un buen día llegará la cura

volverás a respirar

el dolor se nublará

y se transformará en resiliencia…

 

Recién entonces

hablaremos de amor

hablaremos de duelo

y hallaremos consuelo.

 

 

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En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!

En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!

Fui a la Feria Internacional del libro de Guadalajara con Laura, mi compañera en el sueño de hacer llegar a la mayor cantidad de manos posibles “Aquella que soy”. View this post on Instagram Gracias por tanto Guadalajara… A post shared by Aquella Que soy […]

Amé Chile y sus chilenos

Amé Chile y sus chilenos

Amé Chile y sus colores y la risa continuada de sus anfitriones. Amé Chile y sus colores, amé sus montañas de fría nieve blanca amé el sinfín de los verdes cerros amé el cobre mineral de sus suelos amé el rosado quarzo de sus entrañas […]

Aquella que siempre serás… 

Aquella que siempre serás… 

“Aquella que sos…
Aquella que fuiste…
Aquella que siempre serás…

La más sincera, aunque la sinceridad doliese.
La amiga de todos.
La que caminaba por la calle sin dejar de saludar a nadie.
La sonrisa inmensa.
La confiable.
La que escuchaba y guardaba secretos que hoy deben llenar su tumba.
La que entraba sin miedo a los barrios más pobres para ver qué estaba haciendo falta y cómo podía ayudar.
La que preguntaba: ¿cuánto calzas? para salir por todos lados a conseguirle un par de zapatos a ese total desconocido.
La que en pleno verano juntaba frazadas para cuando llegara el invierno.
La precavida.
La que siempre estaba preocupada por todos. La que pensaba en todos, incluso por sobre ella misma.

Era así: simple. Inmensa.
Un corazón enorme que desbordaba emoción.
Era sincera y soñadora… era pura, auténtica.

Tenía la increíble virtud de ver a través de los ojos de la gente.
Siempre dispuesta a dar otra oportunidad.
Estaba hecha de retos bien dados cuando nos íbamos de costado.
Era luz, sabiduría y templanza.
Era la certeza de poder contar con ella.
La alegría desmesurada y sincera en los logros ajenos.

Y era belleza.
Y era tan simple en su belleza…
Cuando era pequeña un sacerdote la inmortalizó como “Virgen Niña” en una pintura para una iglesia alemana… ojalá hoy pudiera dar con ese lugar en el que tienen el rostro de mi madre como el rostro de la madre de todos.
Siempre fue devota de la Virgen, tal vez por eso nunca le soltó la mano.

Fue un ejemplo de mujer.
Nos enseñó que ante las adversidades, unidos, era la forma de salir adelante.
Ella era confianza, tenía la maravillosa virtud de sacar lo mejor de las personas.
Exigía cuando sabía que podías más, te invitaba a traspasar tus propios límites. Estaba parada para aplaudir y festejarte cuando los alcanzabas, y cuando no, también estaba para levantarte, sostenerte y animarte a volver a empezar.

Mi mamá fue una hermana presente y compañera.
Fue una mejor amiga.
Fue una gran esposa.
Fue sumatoria de valores e integridad.
Valiente, guerrera.
Educaba con su ejemplo.
Para ella la familia lo era todo.
Tal vez porque ella misma era familia. El árbol de ramas enormes para cobijarse. La madre con pecho enorme donde se encontraba consuelo y se pasaban los malos tiempos.

Madraza. Conmigo, con mi hermano, con hijos ajenos, con su yerno, con nietos que no eran sus nietos, con niños como “Nico”, su carrero que durante años, vistió y alimentó y que ya adolescente, tocó el timbre de la casa de quién en tantas oportunidades lo había ayudado, para una vez más querer darle las gracias.
Mi mamá era esa ayuda silenciosa porque nadie la veía cuando lo hacía ni tampoco necesitaba contarlo.
Mi mamá fue la inyección de vida que le dio Constantino en su rol de abuela.
Y sin dudas ES la felicidad que tendría hoy al saber que pronto llega Sara.

Mamá era jugos de naranjas exprimidos. Eran películas antiguas que miraba. Era suaves caricias. Era el flan más rico del universo desde que ocupó el lugar de Lita.
Era su pasión por los anticuarios. Los regalos pensados. Los libros dedicados. Las notitas de amor escondidas por todos lados. La delicadeza de sus pasos. Su andar liviano. Sus recuerdos. Las anécdotas de su infancia.
Palabras certeras en horas inciertas.
Aquella que sos…
Aquella que fuiste…
Aquella que siempre serás…
Eterna.
…y mi orgullo de llamarte Mamá.”

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lloré…

lloré…

cuando lloré ríos que se alzaron en océanos, cuando dejaron de cantar los pájaros en el cielo, cuando las estrellas apagaron el firmamento, fue cuando entendí que ya no volverías…   Y  me quedé en silencio, y me  sequé las lágrimas, y levanté los ojos, […]

Soltar…

Soltar…

Soltar… Dejar ir… Cuando estamos haciendo un duelo que duele, lograr salir adelante y permitirse seguir viviendo con una ausencia infinitamente gigante, no significa tener que esconder. Guardar las fotos en un cajón, dejar de recordar sus palabras. Dejar de tenerla presente y no hablar […]

Isabel la cubana

Isabel la cubana

Solía verla pasar. ¿Cómo decir que no la miraba, si todos nos dábamos vuelta para verla? Le diría que más que hermosa era exuberante, era pura simpatía. No salgo del asombro. Todos en el edificio estamos conmovidos. Una gran tristeza. (más…)

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Sofi en Diario Uno

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