De este mundo y un poquito más allá

Etiqueta: Museos

Museo Getty

Museo Getty

Hace unos días recibí un email en el que me decían que tenían muy poco tiempo para conocer, por lo que me pedían un “top 3” de museos. Primero, pensé en el Lacma,  que es ideal para turistas porque está en el medio de la ciudad, […]

Lola Erhart: matices, luz e inspiración

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Una de las ventajas de vivir lejos, es que tenemos muchas más posibilidades de conocer gente talentosa que busca expandir sus horizontes o simplemente encontrar caminos alternativos para mostrar y compartir la belleza que son capaces de hacer, y pasan por mi adorada ciudad. Seguíme!

PAMM: Un mensaje contradictorio

PAMM: Un mensaje contradictorio

Vayamos directo al grano: de los museos que hay en Miami, el único obligatorio de visitar sería el PAMM. Si te perdiste el resto, podes esperar tranquilamente a la próxima visita a la ciudad para conocerlos.

Es un museo super cozy. Fácil de recorrer sin perderse ninguna de las obras. Dinámico, moderno, rápido a la medida de los tiempos que corre. Tal vez mucho ruido y pocas nueces. A mi me gustan las instalaciones que uno se queda con la boca abierta cuando las ve, no las que uno cree que hasta un niño de tres años podría haberlo hecho mejor. El arte de instalación no es simplemente “instalar” un objeto y dejarlo allí para que la gente crea que uno es un adelantado por mostrar un sinsentido. En fin… vuelvo al PAMM…

Reitero, mucho arte de instalación, un par de esas que dejan boquiabierto a varios y otras muchas de esas “cosas extrañas” que quieren ser parte de un supuesto concepto de expresión. Definitivamente creo que muchas veces para entender una obra, hay que leer e interpretar el porqué del artista de expresarse de esa forma; qué quiso decir; qué quiere transmitir (aunque al hacerlo tal vez ya la mitad de la obra perdió su fuerza).

En mi recorrido por el museo, la obra de instalación que más me llamó la atención, forma parte de una exhibición que se llama “Poetic of Relation” del artista Tony Capellán.

“Mar invadido” se llama y esta hecho con objetos encontrados en el océano. Muy fuerte. Muy triste. Muy desesperanzador pero a la vez increíble. Lo increíble (y maravilloso) es que alguien tenga esa delicada sutileza de poder ver algo hermoso de la desconexión ajena. En la falta de respeto que existe en tirar la basura desmedidamente y en cualquier lado, en la falta de respeto por el prójimo y por el medio ambiente. 

Debo confesar que tal vez esperaba más del museo, y no sé explicar bien el porqué.

Tal vez porque una de las cosas tristes que me llevo del lugar es la falta de respeto por los animales.

La primera instalación con la que el Pérez abre sus puertas, es la que más ruido hace. En la entrada, la carta de presentación, son loros encerrados en una jaula.

Impensado.

En contraposición de la belleza vista desde la sensibilidad de un artista que sufre la ignorancia de aquel que no tiene cuidado por el mar y aquellos a los que no les tiembla el pulso en enjaular a nadie en pro de su reconocimiento artístico.

Planteo la siguiente dualidad:

Me resulta totalmente desacertado hablar de Miami como lugar donde llega el inmigrante latinoamericano; Miami como el lugar donde las comunidades de la diáspora se insertan en un país diferente; Miami como cuidad de entrada a un país con un idioma diferente, con cargas culturales distintas, con otra idiosincracia, con otra forma de ver la vida. El que va a Miami, ya sea con o sin trabajo, con una mano atrás y otra adelante, legal o no; lo que sea, pero todos en el momento en el que llegan e intentan ser parte de la nueva tierra, comparten una historia similar: la de querer dejar de ser de otro lado, para acoplarse a la dinámica de una sociedad que en cierta forma les abre los brazos, pero a la vez no tanto como uno creía.

Después de apreciar algunas de las historias intrínsecas en las obras, en el museo, en la fusión entre el que es del “más al sur” y el que ya es de aquí; de esa carga energética que deriva de la necesidad de ser escuchados, entendidos y aceptados, que el museo te reciba con pájaros encerrados en una jaula es un raro recibimiento.

Una lectura extraña.

Tal vez eso me llevo de Miami, la desilusión de que en gran parte de los principales lugares de atracción, tengan animales encerrados. Tal vez me llevo una tristeza que como hispana, como sudamericana sienta que nos falta tanto camino por recorrer. Que no seamos capaces de entender que las cadenas que nos han encerrado como sociedad, como seres humanos, esas mismas cadenas que han coartado nuestro derecho a expresarnos, esas de las que tanto nos ha costado liberarnos, sean las mismas que hoy encontramos en aquello que llamamos “atracción”. El placer de ver encerrados a aquellos débiles que no tienen la voz adecuada para hacerse escuchar.

Explicación de la obra

De acuerdo al Miami Herald, el Gobierno de Florida ha evitado utilizar los términos: “Climate Change” y “Global Warming”, en comunicados oficiales, emails y reportes, aún cuando es el estado más susceptible de ser perjudicado por los ya conocidos efectos del calentamiento global y el cambio climático.

Miami Herald

Encuentro la obra sumamente contradictoria ya que lleva por nombre “Speechless” (Sin palabras), siendo que los que la representan son justamente aquellos que no pueden expresarse con palabras. Que sean animales en cautiverio los que “hablan” en favor de los derechos del ciudadano de Florida a usar el término “calentamiento global”, ¿porqué usar loros reales?, ¿porqué no levantar una voz de diferente manera?. Tal vez con pájaros fabricados con las manos, o con materiales reciclados o con las mil y una maneras que encuentran los artistas para hacerse oír.

Por momentos da la sensación que el gobierno de Florida se acerca más a un gobierno corrupto de Latinoamérica a los que estamos acostumbrados… no lo sé. Pero permitir y seguir sin darle la espalda a estos lugares también dice mucho sobre nosotros. Dice que seguimos sin entender nada si permitimos que otros sin derechos tengan que ser nuestra voz frente a los políticos que supuestamente queremos que nos oigan. Mirar para otro lado, nos hace cómplices.

Gracias estimados artistas, pero en mi caso no necesito que unos pobres loros sean quienes tengan que pasarse horas encerrados, escuchando a la gente que los tortura intentando que hablen o repitan su griterío.

Un loro no entiende de “calentamiento global” entiende que le han robado su posibilidad de ser libre.

Aquí les dejo la explicación que el museo entrega sobre la obra.

Speechless, a new work by the Rotterdam-based artistic duo Bik Van der Pol (Liesbeth Bik and Jos Van der Pol), is a multilayered exploration of how we speak about the precarious state of the natural world.  The work consists of a custom-built aviary, which houses five parrots taught to mimic phrases from T.S. Elliot’s seminal 1922 poem, “The Waste Land,” comparing landscape devastated by war to the ecological devastation of today. The aviary is furnished with a jumble of sculptural letters that spell out the terms “global warming,” “climate change,” and “sustainability.” Part poetic gesture and radical expression,Speechless addresses the power of language within political contexts, and our ability to understand and discuss environmental degradation. The work was inspired, in part, by recent debate in Florida’s state government regarding the use of controversial terms such as “climate change” and “global warming.” Speechless draws on the uncanny ability of parrots to mimic human speech as a way of exploring the Aristotelian notion that we are political animals, constantly engaged in attempts to influence and govern one another. Historically, the human capacity for verbal language has been used as a point of separation between animals and ourselves. This separation has, in turn, helped to accelerate our exploitation of the natural world. By incorporating animals that literally speak back to us, the artists envision a situation in which language serves to unite, rather than to divide, humans from animals, with hopes that this reunification may help us address the urgent ecological crises that we face today.

Más allá de ésta idea que no comparto, el museo esta bien. Soy de esas “activistas” silenciosas que prefiere no volver nunca a lugares donde no se respeta a todos los seres vivos, incluyendo los animales, así que fue mi única visita al PAMM.

De todas formas no puedo dejar de decir que tiene un patio con jardines colgantes espectaculares frente a una vista bella.

Lo más probable es que yo no entienda nada de arte… pero así es como yo veo y coexisto con el mundo que me rodea.

Seguíme!

Milonga pa’ recordar -Molaa-

¿Qué es lo que suena? ¿Es acaso un bandoneón? Así es amigas, la gala anual del Museo de Arte Latinoamericano (Molaa), se mueve a un ritmo del tango y la milonga. Seguíme!