De este mundo y un poquito más allá

Etiqueta: Sofi Zermoglio

Avocado o palta… Los beneficios de consumirla

Avocado o palta… Los beneficios de consumirla

Desterrado durante mucho tiempo de nuestra dieta por su fama de calórico, en realidad este fruto aporta lípidos saludables, micronutrientes y fibra. •Lo que le ocurre a tu cuerpo cuando consumes aguacates 🥑 o paltas o avocado •En tu cintura: los ácidos grasos monoinsaturados que […]

Descubriendo a Erika Sanchez: “Yo no soy tu hija perfecta hija mexicana”

Descubriendo a Erika Sanchez: “Yo no soy tu hija perfecta hija mexicana”

Leí el título y pensé: “yo no soy mexicana”. Igual le perdí el miedo a lo desconocido y me animé a sumergirme en sus letras… Ahora me digo: “Yo no soy tu perfecta hija”, porque la historia que entrelaza los renglones no tiene que ver […]

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Aquella que soy: la herramienta que todas necesitamos

Soy hija adoptiva de tierras entrerrianas (en Argentina) y aunque hace demasiado tiempo que me fui, ese sigue siendo mi lugar en el mundo.

Tuve una infancia diferente, mis padres se divorciaron cuando divorciarse no estaba de moda. Pero en medio del caos que significó para mí ser la “diferente”, tuve a mi lado dos seres humanos maravillosos que me acompañaron, me educaron y me ayudaron a atravesar el mal trago.
Dos mujeres que me enseñaron a pararme frente a la vida con la frente en alto.
Dos mujeres.
Dos razones por las que hoy me sigo sintiendo absolutamente afortunada: Mi mamá y mi abuela.
Hay una canción de Facundo Saravia que dice que uno valora las cosas cuando las suele perder, y que cuando las tiene a mano nunca las sabe tener.
Cuando vivían, las amé. Les agradecí como me fue posible.
Fueron mi alivio, mis compañeras, mi rayo de sol en las tormentas, pero cuando se fueron me di cuenta que lo que habían hecho en mí era todavía aún más grande y fuerte de lo que podía imaginar.
Mi abuela: ella construyó para mí un nido, un refugio.
Mi tiempo con ella fue mágico. Mi tiempo con ella fue realismo mágico.
Mi abuela fue libros y cuentos y lápices y hojas y cuadernos. Muchas de las cosas que hoy me hacen feliz las aprendí de ella.
Por ejemplo escuchar folkclore y cocinar. Ella me demostró todo el amor que se transmite en cada mesa servida en familia. El tiempo en la cocina no es tiempo perdido cuando se preparan los alimentos para las personas que amamos. Pero definitivamente su mayor legado fue la pasión por los libros y la oportunidad que me dan las letras de expresarme.
Mis primeras historias, los mundos fabulosos que conocí a través de esos primeros libros que parecían interminables fueron de su biblioteca. Ella también me enseñó a recitar poesías, a escribir obras de teatro que después representaba con mis primos en eventos familiares.
Como ella escribía el diario de su vida, fue el ejemplo por el que yo comencé a escribir los míos.
Mi abuela me mostró que los libros son capaces de abrir universos paralelos, que podes viajar a donde quieras y vivir vidas que tal vez en la realidad no te animas a vivir. Y esas letras me dieron alas de libertad en momentos complicados.
Así que Aquella que soy, también es mi adorada, inmensa e inolvidable abuela Lita.
Y de la maravilla de abuela que tuve, nació un ser de luz cariñosa y atenta, la más dulce y buena mujer, la que me dio la vida.
Mi mamá fue el ejemplo de una mujer con agallas. Con ella entendí que eso del “sexo débil” no tiene nada que ver con el género femenino. 
Mi mamá no titubeó en ponerme límites incluso por sobre mis enojos y reproches de adolescente inquieta. Una vez me dijo que ella no quería ser mi amiga.
¿Se imaginan?. ¿Cómo no iba a querer ser mi amiga?
Era mucho mejor ser amigas que ser madre e hija.
Me dijo: “no vamos a ser amigas, no necesito ser tu amiga. Yo soy tu mamá”
Ella me dijo que el rol que ella tenía que cumplir era mucho más difícil, con más responsabilidades y mucho más importante.
Ella era mi mamá.
Y en ese rol de madre que tan bien supo cumplir, siempre estuvo para alentarme, para levantarme en mis caídas, para ponerme límites y enseñarme a ponerlos, para darme su mano, para guiarme.
Ella me hizo entender que ante cualquier adversidad yo tenía en ella la persona en la que siempre podía confiar. No importaba cuán inmensa hubiese mi metida de pata, ella estaba ahí para hacerme cargo del error.
Por eso Aquella que soy es el legado de estas dos mujeres inmensas.
Pero también hubo un abuelo. También hubo un hombre que mandó a hacer un monumento a la madre que hoy sigue firme en la plaza principal de la ciudad e la que crecí, junto frente a la puerta de la municipalidad.
Un hombre que incluso cuando el rol de la mujer no era tenido en cuenta, él se animó a darles un lugar, un reconocimiento.
Inclusión mucho antes de entender lo que era, de que se hable de los derechos de las mujeres. Mi abuelo nunca dudó del lugar inmenso que ocupaba mi abuela, cómo cuestionarlo, si mi abuela era el corazón y mi abuelo era el alma.
Un hombre que dejó con su ejemplo de respeto e inclusión una familia a la que amo y a la que orgullosamente pertenezco. Por lo que Aquella que soy también son los hombres que rompieron barreras, que alzaron su voz, que educaron con el ejemplo.
Hombres de bien que afortunadamente he ido encontrando por el camino que transito muchos otros como mi abuelo.
Cuando conocí a Laura, mi talentosa compañera en este proyecto. Yo no la estaba buscando, pero apareció. Así como aparecen en la vida los buenos amigos. Yo necesitaba una ilustradora para un proyecto infantil, ella trabajaba en un mural en Wynwood.
Su arte, sus creaciones, su casa llena de dibujos, su pasión por lo que hace y lo que hizo, su familia, su energía, todo en ella hizo que fuese de esas personas que cuando las conoces no las puedas dejar ir.
Sofi Zermoglio Laura Barroetaveña Photo: Martín Inchauspe

 

Así nació este proyecto, tomando mates y hablando del nuevo rol de la mujer en esta sociedad.
Hablando de las cargas, del peso, de la cantidad de cosas sin sentido que vamos metiendo en nuestras mochilas invisibles y después nos podemos dar un solo paso de lo pesadas que están.
Hablando de la mujer que trabaja, la que es empleada, la profesional, o la que lucha por mantenerse sin un jefe, todas queremos y necesitamos ganar dinero para mantenernos, para ser exitosas y además:
hay que tener pareja
hay que tener hijos
hay que tener familia
¿Y si lo que queremos no tiene nada que ver con lo que la gente quiere o lo que la sociedad dice que es lo correcto o lo que debo hacer?
Y si lo que quiero es sentirme realizada profesionalmente y no tengo lugar para familia e  hijos, ¿esta mal?
Y si tenemos familia y hay que ocuparse de la casa, los hijos, el marido, la comida, el perro, el gato, las plantas, el trabajo, además hay que estar espléndidas y encima sacarme buenas fotos porque sino no voy a tener 50mil likes en Instagram y la gente se va a dar cuenta que mi vida no es tan perfecta y feliz como quiero mostrar…
¡Ay, qué difícil!
Aquella que soy fue desde el primer momento, la fusión de dos mujeres que sí tenemos vías de escape.
Por que  cuando yo necesito frenar, hago dos cosas: medito o agarro lápiz y papel.
No paro de escribir y escribirme, y libero y respiro, y suelto.
Laura hace otras cosas, entre ellas, papel y lápiz en mano: dibuja, ilustra, crea mundos en los trazos de sus pinceles. Magia.
Toda la presión que acumulamos en el día a día, la frustración, el dolor, los miedos, la tristeza, la dejamos ir dibujando, la soltamos escribiendo, la despedimos pintando.
En nuestra charla pensamos en todas las personas que no encuentran la forma de liberar.
Sabemos que algunas van al gimnasio, o salen a correr, otras cantan en la ducha, o cocinan, o terminan agotadas de tanto limpiar la casa.
Pero Aquella que soy, está dedicado a aquellas que no conocen de descanso mental, que no saben cómo liberar.
Aquella que soy es una herramienta.
Porque  a veces estamos tan ocupadas que no tenemos tiempo para mimarnos, para prestarnos atención, para por un ratito olvidarse de todo y hacer lo que nos tranquiliza. Por eso Aquella que soy es un libro corto, relatos breves, poesías en forma de prosa.
Sencillo pero dinámico.
Pequeño pero poderoso.
Es una comunión entre vos, ella, él y yo. Comunión entre personas sensibles que nos andamos buscando.
Un espacio para dejar de lado las caretas y ser nosotras mismas al menos por un ratito y liberarnos.
Cortar las cadenas imaginarias que nos controlan, cerrar los ojos acusadores que nos señalan y condicionan.
Aquella que soy son los hombres y mujeres que pasaron por nuestras vidas y nos han llenado de inspiración.
Incluso los que han roto el corazón en mil pedazos pero que en ese dolor nos hicieron madurar y crecer.
A los maestros que nos educaron y las familias en las que hemos crecido.
La tierra que amortiguó nuestras caídas.
Las sonrisas y las lágrimas; las carencias, las búsquedas, los ejemplos y los logros.
Todas las piedras que encontramos en el camino y que hemos ido sorteando.
Aquella que soy son todos los errores de los que hemos tenido que hacernos cargo y que hoy nos han hecho ser quienes somos.
Aquella que soy, somos vos, yo, nosotras.
Seguíme!
error
Curso infantil de verano: “Conéctate con tus raíces: Flora, fauna y biodiversidad”

Curso infantil de verano: “Conéctate con tus raíces: Flora, fauna y biodiversidad”

¡Mejora tu español! The University of Guadalajara Foundation USA y El Colegio de Español y Cultura Mexicana de la Universidad de Guadalajara Con el apoyo de la Plaza de la Raza Invitan a todas las familias mexicanas de Los Ángeles Al curso de verano para […]

“The Greatest Adventure”

“The Greatest Adventure”

Como mamá de un hijo bilingüe, y amante de los libros, intento leerle a mi hijo libros de cuentos en los dos idiomas. Lo que solemos hacer es ir a la biblioteca pública y sacamos varias opciones. Así de a poquito vamos aprendiendo las letras […]

Preparemos un delicioso caldo de verdura casero

Preparemos un delicioso caldo de verdura casero

El preparar los alimentos desde lo más simple y básico es una hermosa forma de dar todo lo mejor a nuestros seres queridos. Siempre digo que yo no preparo comidas elaboradas y deliciosas, yo utilizo el mejor “secret ingredient” que existe: AMOR.

Busco lo simple. Alimento con amor mi cuerpo y el de mi familia. Es tan fácil y tan natural, es como volver a las bases. Pero como muchas veces el amor y las ganas de hacer algo rico y que salga delicioso no van de la mano, yo intento siempre tener listas opciones que pueden ayudarme a que mis platos salgan ricos y por sobre todo nutritivos.

Tener cubitos de caldo a mano es muy útil para potenciar el sabor de nuestras recetas de manera rápida.

Caldo de verduras casero.

Preparar nuestros propios calditos tiene algunas de las siguientes ventajas:

  • Contienen solo ingredientes naturales, vegetales y beneficiosos para nuestra salud.
  • Son fáciles de preparar.
  • Podemos elaborarlos de diferentes sabores.
  • Podemos regular la cantidad de sal.
  • Vamos a utilizar verduras y hortalizas que se usaron en casa.
  • Aprovecharemos esas verduras y hortalizas en vez de tirarlas a la basura.
  • No vamos a estar consumiendo sustancias químicas como el glutamato entre otros.
  • Estaremos consumiendo un caldo realmente nutritivo ya que tendrá vitaminas, proteínas y minerales.

El problema de los calditos comprados:

Aunque se publiciten con que usan productos de alta calidad y naturales les agregan químicos, colorantes y toda clase de sustancias para resaltar su sabor.

  • Una gran cantidad de sal común o refinada: Esta sal es la más perjudicial para la salud.
  • Grandes cantidades de azúcar.
  • Grasas perjudiciales: Grasas trans o hidrogenadas que se extraen de aceites de mala calidad, muy económicos, y que contribuyen a aumentar nuestros niveles de colesterol y triglicéridos, y por lo tanto, también el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Aditivos: El aditivo más habitual es el saborizante conocido como glutamato monosódico, que a veces intentan disimularlo con otros nombres, siglas o números (umami, GMS, E-621). Este aditivo, muy usado en la comida asiática y en muchos alimentos envasados, está relacionado con múltiples problemas de salud como migrañas, alergias, espasmos musculares, depresión, irregularidades cardiacas, etc.

Receta:

Lo que hago yo es muy simple, voy juntando las cáscaras de todas las verduras que utilizo cada día. Cáscaras de papas, batatas, zanahorias, hojas de tomate, de rabanitos, las primeras hojas del repollo que descarto, hojas de kale, espinacas, todo lo que sobra y por lo general va a la basura, se pone en una bolsita y se va guardando en el freezer. Las mantengo congeladas. Cada 15 días pongo todas las “sobras” a hervir en una cacerola con un poco de agua.

Por supuesto que se puede condimentar, pero en mi caso las dejo al natural.

Una vez que hirvieron, dejo enfriar y pongo todo en la licuadora. Una vez que tenemos todo procesado, lo pongo en cubeteras y congelo.

Ya listas para compartir en familia… dan sabor, dan color, aportan nutrientes y por sobre todo tienen mucho amor.

Caldos de verdura caseros

 

Seguíme!
error
Noche rioplatense, de la mano de Bajofondo, en el Disney Concert Hall

Noche rioplatense, de la mano de Bajofondo, en el Disney Concert Hall

Comparto la nota/entrevista que le hice al groso de Gustavo Santaolalla para La Opinión. Noche rioplatense, de la mano de Bajofondo, en el Disney Concert Hall Bajofondo nace en el sur, bien al sur. Nació en el acorde de un bandoneón que ha sabido perpetuarse en […]

¿Por qué soy vegetariana?

¿Por qué soy vegetariana?

Soy argentina y soy vegetariana, no un marciano.

Hace unos días una persona a quien acababa de conocer cinco minutos antes me dijo que era un “desastre”.

No respondí. Hay comentarios que no merecen una respuesta.

Sobre todo porque esa persona no tiene idea los años de búsqueda, de introspección, de preguntas sin respuestas por los que pasé, y por los que hoy, cuando alguien opina negativamente sobre mi elección, me importa realmente un carajo.

¿Qué puedo esperar de alguien que no me conoce si incluso hasta mi familia me lo cuestionan? Todavía personas que me conocen desde hace años, hacen burlas sobre mi elección.

Pero justamente porque no me importa lo que piensan, es por lo que decidí ofrecer, al que tenga ganas de leer, una respuesta al constante interrogante de por qué soy vegetariana.

Mayo es el mes que yo cuento como un nuevo aniversario de aquel diagnostico certero. Seis meses antes venía buscando respuestas a mi dolor; a mi tobillo hinchado como una pelota de béisbol; a necesitar 40 minutos para caminar las tres cuadras que me separaban de mi  trabajo de entonces; a los baños frío-calor que me daba sentada en la bañadera para poder dar rueda a mi pie y que me permitiera comenzar el día sin llorar; a las 6 pastillas diarias que tomaba para el dolor y que sabía el daño que estaban causando en mi estómago.

Desde el 2005, pasé por 14 cirugías del tobillo en 10 años. Y necesité algunos años más para sentirme a salvo de mi enfermedad.

Necesité demasiadas dosis de un medicamento que me generaba un malestar indescriptible, que me tiraba en la cama, que me sacaba las fuerzas que inundaba de dolor mis músculos.

Necesité que me fusionen mi tobillo izquierdo, resignarme y perder su movilidad.

Necesité dolor físico.

Necesité la angustia que cada cirugía me dejaba y, por consecuencia de ellas, necesité perder el cartílago que permite que en las articulaciones rocen un hueso contra otro sin provocar dolor.

14 años más tarde de aquel desesperante diagnostico sigo sufriendo las secuelas que todo lo anterior me ha dejado: un cuerpo desbalanceado, dolor en la espalda, cadera, rodillas, en la pierna izquierda por la falta de movilidad, en la pierna derecha por el exceso de trabajo.

Rescindí, a fuerza de golpes de realidad, mi propia vanidad.

Veo el inescrupuloso y constante paso de los años sobre mi cuerpo lastimado, pero más veo las cicatrices internas que esta enfermedad ha dejado tatuada en mi alma.

Siempre digo que hoy no sería la mujer que siento que soy, sino fuera por el golpe enorme y temprano que la vida me dio.

No puedo esperar que un desconocido entienda mi decisión de no comer animales. Nadie entiende lo que he pasado ni lo que he vivido, pues las experiencias no son compatibles, ni comparables, y no todos los humanos reaccionamos igual frente a los golpes. Yo no estoy segura que ésta forma de pararse frente a los hechos sea la mejor forma, o la correcta, pero lo ha sido para mí y eso es lo que me importa. Es la forma en la que yo aprendí.

Muchos me cuestionan sobre la proteína. ¿Tomás vitaminas? ¿Cuáles?

La verdad es que no los he necesitado nunca porque soy súper cuidadosa y meticulosa con mi alimentación. En la variedad de colores de mis platos están todos los nutrientes y vitaminas que necesito. Lo único “extra” que le doy a mi hijo y que incorporo yo es B12, pero de todas formas consumo huevos y queso e incluso a veces leche.

  • Cuando hablamos de huevos debo decir que pago extra por los “orgánicos” porque no tengo lugar suficiente en mi casa para tener mis propias gallinas (aún).
  • Consumimos muy poca (o casi nula) cantidad de leche vacuna, mi hijo toma yogures que busco con la menor cantidad posible de azúcar agregada

 Pero lo que estos años de búsqueda y descubrimiento me han dado, es la oportunidad de desarrollar una comunicación con mi cuerpo.

Me presto atención, me escucho. Ahora entendiendo y escuchando he aprendido a respetarme.

Mi cuerpo es mi templo.

Hay que cultivarlo a diario y alimentar cuerpo, mente y espíritu. Cada uno van de la mano. El estar “sano” es una combinación perfecta de las tres.

¿Creo que dejar de comer animales es una decisión que deberían tomar todos?

ABSOLUTAMENTE NOCada organismo es un mundo y lo que me funciona a mí no necesariamente va a funcionarte a vos.

No se puede ir por la vida obligando a las personas a que sigan el mismo camino que uno porque no todos tenemos los mismos tiempos, ni entendemos lo mismo de similares situaciones, ni sacamos las mismas conclusiones.

Nadie ama igual que otro ser humano. No dormimos igual. No caminamos igual. No nos vestimos igual (aunque existe una gran tendencia a ser cada vez más esclavos de lo que dictan unos pocos), y por ende no nos alimentamos igual, y aunque comiéramos del mismo plato, la reacción en dos individuos diferentes va a ser también distinta.

Desde chica tuve mis reservas sobre comer animales, por eso he sentido alivio al dejar de consumirlos. Mi experiencia personal ha sido muy satisfactoria, pero como dije antes, es una decisión personal y no todos los organismos están preparados para abandonarla.

 Mi recomendación siempre va a ser que aprendas a escuchar a lo que tu cuerpo te dice. 

  • Sí te digo: no vayas a McDonalds, no comas “hot dogs”.
  • Sí te digo: aprende a hacer hamburguesas caseras. Busca lugares donde preparen comida con productos al menos un poco más naturales.
  • Sí te digo: no tomes coca cola ni pepsi ni sus parientes cercanas.

Que sea paso a paso, pero que en cada pasito avances.

¿No te gusta el agua?

Si quieres te enseño a hacer aguas saborizadas con frutillas o pepino o limonada… son refrescantes y no incluyen azúcar, ni venenos.

No quiero ser reiterativa pero: escuchá a tu cuerpo, prestate un poco de atención, creo que lo he dicho varias veces pero a fuerza de caídas yo he aprendido a escuchar el mío, por eso te digo, si algún día siento que mi cuerpo necesita carne animal, no voy a dudar ni un solo segundo en dársela. 

 

 

El año pasado volví a estudiar. IIN me está ayudando a responder interrogantes, a explicar y entender conceptos de una alimentación

saludable para mi cuerpo y mi alma. Estoy súper feliz de saber que en breve voy a incluir un nuevo título a mi carrera, un nuevo

logro en mi vida, voy a ser oficialmente: “Health Coach”.

Ya tengo mis primeros pacientes, así que si te interesa saber un poco sobre mi “Programa de 6 meses” o quieres sumar un título a tu CV

¡Avísame!

 

P.D. se agradecen comentarios o sugerencias en el post.

 

Seguíme!
error
En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!

En mi caja de Pandora: ¡Guadalajara!

Fui a la Feria Internacional del libro de Guadalajara con Laura, mi compañera en el sueño de hacer llegar a la mayor cantidad de manos posibles “Aquella que soy”. View this post on Instagram Gracias por tanto Guadalajara… A post shared by Aquella Que soy […]